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V semana del Tiempo Ordinario

12 de febrero de 2026

reflexion.avif

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Marcos 7, 24-30

En aquel tiempo, Jesús fue a la región de Tiro. Entró en una casa procurando pasar desapercibido, pero no logró ocultarse.


Una mujer que tenía una hija poseída por un espíritu impuro se enteró en seguida, fue a buscarlo y se le echó a los pies. La mujer era pagana, una fenicia de Siria, y le rogaba que echase el demonio de su hija.


Él le dijo:

«Deja que se sacien primero los hijos. No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos».


Pero ella replicó:

«Señor, pero también los perros, debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños».


Él le contestó:

«Anda, vete, que, por eso que has dicho, el demonio ha salido de tu hija».

Al llegar a su casa, se encontró a la niña echada en la cama; el demonio se había marchado.


Reflexión


Jesús va a la región de los que no le reconocen y tampoco quiere hacerse notar, pero se enteran y su presencia suscitará en sus "enemigos" insultos y desprecios, porque están satisfechos o quizás porque tienen miedo de desestabilizar su vida. Aún son ricos de sus pensamientos y eso les hace rechazar a Cristo. La mujer del pasaje en cambio, era pobre, absolutamente necesitada, impotente ante su realidad, llena de problemas, angustias y necesidades, por eso fue a buscarlo y se echó a sus pies.


El postrarse no se debe a ideas o razones. Acercarse a Cristo procede del amor más puro, del deseo absoluto del bien para quien amas de verdad, en este caso una hija. Procede de experimentar la total impotencia y "conocer" al que lo puede todo. Ahí llega el creer. Con mirada de fe, también de eso se vale la Providencia que nos guía y va conduciendo a que se haga en nosotros la Voluntad de Dios. Es la Gracia, la Presencia de Cristo vivo, la que nos hace contestar sorprendentemente confiados: "también los perros comen las migajas..."


¡Admirable palabras y reacción de Cristo ante esta mujer creyente! Es esa “fe” la que le "obliga" a sanar a la hija, como Él mismo prometió: "el que crea con fuerza, hará mover una montaña". Y la fe de esta mujer conmovió al mismo Cristo.

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