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Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús

12 de junio de 2026

reflexion.avif

Evangelio del día

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 11, 25-30

En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo: «Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, así te ha parecido bien.


Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.


Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».



Reflexión


"Soy manso y humilde de corazón". No resulta sencillo el significado de estas palabras y es indispensable restablecer esta frase en un conjunto. Jesús les propone a sus oyentes que aprendan de él. Lo que enseña es llevadero. Se recuerda la actitud de los escribas y de los fariseos a los que ya estigmatizaba Jesús cuando les señalaba, diciendo: "Ellos lían fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente en los hombros" (Mt 23, 4). Jesús se dirige a los que andan afligidos bajo el peso de la carga. Rebosa solicitud con los abrumados por el peso de las observancias judías. Lo que él impone a sus discípulos es un yugo fácil de llevar y una carga ligera. Jesús es manso y humilde de corazón y no agobia a quienes se confían a él como a un Maestro.


No quiere decir esto que el género de vida que va a pedir a sus discípulos no sea exigente. También habrá que someterse a un yugo, el mismo yugo de Cristo; pero ese yugo, aun siéndolo, es fácil de llevar no porque se reduzca a unas observancias, sino por ser el yugo del servicio a otro con amor. Hay exigencias que pueden ser abrumadoras, como algunas observancias meticulosas y legalistas que no desembocan en un progreso de la caridad y de la solicitud por los demás. Jesús manso y humilde de corazón, que no apaga la mecha humeante (Mt 12, 19-20), que presenta a un Dios que quiere misericordia y no sacrificios (Mt 9, 13; 12, 7), ofrece a los que son sus discípulos seguirle por el camino del amor. Entonces encontrarán descanso.

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