top of page

Memoria Santo Domingo Savio

6 de mayo de 2026

reflexion.avif

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Juan 15, 1-8

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento que no da fruto en mí lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto.


Vosotros ya estáis limpios por la palabra que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros.


Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.


Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden.


Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará.


Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos».


Reflexión


Hoy celebramos la fiesta litúrgica de Santo Domingo Savio y nos sentimos gozosos junto con nuestro Seminario Menor, que lleva su nombre. Era un muchacho extraordinario, lleno de dones humanos y de gracia, y había entendido profundamente el ideal de vida hacia la santidad que Don Bosco propugnaba en su oratorio.


En el Evangelio de hoy, escuchamos la escena donde Jesús multiplica los panes y los peces, nos presenta un signo profundamente humano y divino: Dios no es indiferente ante nuestras necesidades, sino que se vale incluso de lo poco que tenemos para hacer algo grande. El milagro comienza con algo muy pequeño —unos pocos panes y peces ofrecidos por un joven—, pero cuando se pone en manos de Jesús, se transforma en abundancia, esto refleja claramente que lo poco, cuando se comparte con generosidad, puede alcanzar para muchos; y este evangelio revel también parte de la identidad de Jesús, y lo hace como aquél que da vida, el que alimenta no solo el cuerpo sino también el espíritu. Por eso este signo prepara el camino para entenderlo como el pan de vida.


La invitación hoy es clara: no esperar a tener más para dar, ni pensar que lo que somos es insuficiente. En las manos de Dios, lo poco basta. Y como Domingo Savio, estamos llamados a confiar, a ofrecer y a dejar que Él haga el resto.

bottom of page