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Memoria Obligatoria de Stos. Basilio Magno y Gregorio Nacianceno

2 de enero de 2026

reflexion.avif

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Juan 1, 19-28

Este es el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a que le preguntaran:

«¿Tú quién eres?»


Él confesó y no negó; confesó:

«Yo no soy el Mesías».


Le preguntaron:

«¿Entonces, qué? ¿Eres tú Elías?».


Él dijo:

«No lo soy».


«¿Eres tú el Profeta?».

Respondió: «No».


Y le dijeron:

«¿Quién eres, para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?».


Él contestó:

«Yo soy la voz que grita en el desierto: “Allanad el camino del Señor”, como dijo el profeta Isaías».


Entre los enviados había fariseos y le preguntaron:

«Entonces, ¿por qué bautizas si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?».


Juan les respondió:

«Yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia».


Esto pasaba en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde Juan estaba bautizando.



Reflexión


Juan el Bautista, hombre de firme carácter, es interrogado por los enviados de las autoridades. Ya sabe de qué se trata. No ignora las reservas que tienen contra todo lo novedoso. Pero no duda en sus respuestas y asiente con gallardía. Tampoco se disuelve en explicaciones piadosas. Deja bien claro ante sus acuciosos cuestionadores y todos los presentes que no es el Ungido, ni un profeta. Se sabe sólo "voz que grita en el desierto", cuyo papel es exhortar a todos a prepararse para recibir una novedad muy grande, para la que es preciso la transparencia en el andar.


Los tales doctores de la Ley no pueden visualizar verdades más allá de las que han acuñado y que consideran únicas. Quieren investigar sobre lo que expone "la voz que grita en el desierto" porque temen que un profeta les haga alguna propuesta alternativa. El profeta no está bajo su control y les causa peligrosas sospechas.


Un "animador de utopías", como Juan, será siempre un peligro para los que preferimos la tranquilidad y el "orden establecido", lo que se ha hecho siempre. Y quienes asuman el papel profético del Bautista han de saber que sufrirán incomprensiones y hasta persecución. Es preciso ser sabios como Juan, que no se extrañó de todo ello, y fue consciente de lo poco de su valía frente al proyecto utópico mismo que anunciaba... Las interpelaciones de Juan a la sociedad, por lo demás, iban a ser mínimas en comparación con las del propio Jesús...

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