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Memoria obligatoria, Stos Carlos Lwanga y Comp. Mártires

3 de junio de 2026

reflexion.avif

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Marcos 12, 18-27

En aquel tiempo, se acercan a Jesús unos saduceos, los cuales dicen que no hay resurrección, y le preguntan:

«Maestro, Moisés nos dejó escrito: “Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer pero no hijos, que se case con la viuda y de descendencia a su hermano”.


Pues bien, había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos; el segundo se casó con la viuda y murió también sin hijos; lo mismo el tercero; y ninguno de los siete dejó hijos. Por último murió la mujer.


Cuando llegue la resurrección y resuciten, ¿de cuál de ellos será mujer? Porque los siete han estado casados con ella».


Jesús les respondió: «¿No estáis equivocados, por no entender la Escritura ni el poder de Dios? Pues cuando resuciten, ni los hombres se casarán ni las mujeres serán dadas en matrimonio, serán como ángeles del cielo.


Y a propósito de que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés, en el episodio de la zarza, lo que le dijo Dios: “Yo soy el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob”? No es Dios de muertos, sino de vivos. Estáis muy equivocados».


Reflexión


Hoy, como cada 3 de junio la Iglesia Católica conmemora a los cristianos de Uganda que fueron torturados y ejecutados por órdenes del rey Mwanga entre los años 1885 y 1887. El grupo de mártires está encabezado por San Carlos Lwanga quien, junto a sus 21 compañeros, entregó la vida por negarse a participar de los impuros rituales establecidos por el rey.


En el evangelio los saduceos plantean a Jesús una cuestión que, en su opinión, reduce a lo absurdo la creencia en la resurrección. Para ello, se basan en la Ley mosaica (cfr. Dt 25,5-6; Gn 38,8). Y Jesús les responde usando la misma Ley para decirles que no la han entendido (cfr. Ex 3,6). Para quien no quiere creer, los textos no son ningún obstáculo, porque siempre se pueden retorcer para hacerles decir lo que uno quiere, obviando otros.


Jesús responde contundentemente “no es Dios de muertos, sino de vivos” ese Dios es el que nos ha creado para la eternidad, la muerte no es el final del camino, sino un para hacia algo que ya no pasará. El pasaje de hoy trae a la memoria estas palabras: “Pero sus inteligencias se embotaron. En efecto, hasta el día de hoy perdura en la lectura del Antiguo Testamento ese mismo velo, sin haberse descorrido, porque solo en Cristo desaparece” (2Co 3,14). Mirar a Cristo, abrirse a él por la fe, nos transforma. En Cristo vemos la sabiduría y el poder del Dios vivo y de la vida. Sólo su Espíritu es capaz de abrir nuestro corazón y nuestro entendimiento. ¡Qué importante es tratarle para poder abrirnos a los misterios de Dios y vivir de ellos!

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