Memoria Libre de Santa Eduviges
16 de octubre de 2026

Religiosa y Santa Margarita María de Alacoque, virgen
Evangelio del día
Lectura del santo evangelio según san Lucas 12, 1-7
En aquel tiempo, miles y miles de personas se agolpaban. Jesús empezó a hablar, dirigiéndose primero a sus discípulos:
«Cuidado con la levadura de los fariseos, que es la hipocresía, pues nada hay cubierto que no llegue a descubrirse, ni nada escondido que no llegue a saberse.
Por eso, lo que digáis en la oscuridad será oído a plena luz, y lo que digáis al oído en las recámaras se pregonará desde la azotea.
A vosotros os digo, amigos míos: no tengáis miedo a los que matan el cuerpo, y después de esto no pueden hacer más.
Os voy a enseñar a quién tenéis que temer: temed al que, después de la muerte, tiene poder para arrojar a la “gehenna”. A ese tenéis que temer, os lo digo yo.
¿No se venden cinco pájaros por dos céntimos? Pues ni de uno solo de ellos se olvida Dios.
Más aún, hasta los cabellos de vuestra cabeza están contados. No tengáis miedo: valéis más que muchos pájaros».
Reflexión
Sorprende que Jesús comience la instrucción dirigida a los discípulos previniéndolos contra los postulados de la ideología farisaica: «Cuidado con la levadura de los fariseos, o sea, con la hipocresía» (12, 1b). En el grupo de Jesús, por lo que se ve, se ha infiltrado la mentalidad que él acaba de denunciar en los fariseos y letrados: la hipocresía. A lo largo del Evangelio y de los Hechos de los Apóstoles nos enteraremos de que el fariseísmo constituyó la gran tentación de los discípulos, primero, y de la iglesia de Jerusalén, después. A Lucas le preocupa sobremanera este problema, porque el peligro es todavía real en el seno de sus comunidades. ¿No sigue siéndolo hoy todavía? Es difícil describirlo sin incurrir en una caricatura. La mejor descripción es la que ha hecho de él Jesús al denunciar a los fariseos: de la observancia de la Ley han hecho el trampolín para alcanzar una situación de privilegio. Ellos son los puros, los justos, los santo-nes. En lugar de ponerse al servicio del pueblo, se sirven de él para conservar su posición social. Los zelotas se encuentran en el extremo opuesto. El aviso de Jesús todavía tiene vigencia, y más hoy día, en que todo se sabe y todo se divulga (12,2-3). La única forma de no caer en él es renunciando a toda clase de privilegios dentro de la sociedad, civil o religiosa. En la comunidad cristiana únicamente puede haber servicios. Cuando uno pretende sacarles provecho, pierden toda su eficacia.
