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Remesas alcanzan récord en el Triángulo Norte: más de 31 mil millones hasta agosto

20 de octubre de 2025

El flujo de remesas hacia El Salvador, Guatemala y Honduras alcanzó un nuevo máximo histórico durante los primeros ocho meses de 2025, con un acumulado de 31.337 millones de dólares, según un reciente informe de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

 

La cifra representa un crecimiento del 20,5 % respecto al mismo periodo del año pasado, cuando la región recibió poco menos de 26 mil millones de dólares. El aumento confirma la dependencia creciente de estas economías respecto al dinero enviado por sus migrantes, principalmente desde Estados Unidos.

 

El informe detalla que entre enero y agosto se registraron montos ascendentes cada mes: de 3.270 millones de dólares en enero a más de 4.266 millones en agosto, marcando una tendencia de constante incremento.

 

Por países, Guatemala concentró más de la mitad del total recibido, con 16.861 millones de dólares (53,8 %), seguida de Honduras con 7.940 millones (25,3 %) y El Salvador con 6.535 millones (20,9 %).

 

En comparación con 2024, las remesas aumentaron un 18,3 % en El Salvador, un 19,5 % en Guatemala y un notable 25 % en Honduras, lo que refleja un repunte en los envíos desde el exterior pese al contexto económico global de inflación y desaceleración.

 

Las remesas continúan siendo el principal salvavidas económico del Triángulo Norte, donde millones de familias dependen de este dinero para cubrir gastos básicos como alimentación, vivienda, salud y educación.

 

De acuerdo con estimaciones oficiales, más de 500.000 centroamericanos intentan emigrar cada año —en su mayoría hacia Estados Unidos— en busca de mejores oportunidades laborales, empujados por la desigualdad, la falta de empleo y la inseguridad.

 

En el caso salvadoreño, se calcula que más de dos millones de connacionales residen en territorio estadounidense, y sus envíos constituyen la mayor fuente de ingresos externos del país.

En muchos hogares, las remesas representan hasta el 30 % del presupuesto familiar, según analistas económicos.

 

Economistas consultados por la OIM advierten que, aunque el incremento en remesas mejora el consumo interno y fortalece la estabilidad cambiaria, también puede acentuar la dependencia externa y retrasar las reformas estructurales necesarias para generar empleo local.

 

“Las remesas son una bendición para millones de familias, pero también un síntoma de economías que no logran retener a su fuerza laboral”, subraya el informe.

 

El documento concluye que el desafío para la región radica en transformar estos flujos en inversión productiva y en oportunidades que reduzcan la necesidad de migrar.

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