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Maquila hondureña bajo críticas por bajos ingresos

Las quejas se centran en que, pese a ser una de las principales fuentes de empleo formal en el país, los niveles de remuneración continúan rezagados en comparación con otros rubros de la economía.

19 de mayo de 2026

En Honduras, trabajadores de la industria maquiladora han vuelto a poner sobre la mesa la situación salarial del sector, señalando que los ingresos que reciben resultan insuficientes frente al aumento del costo de vida y las necesidades básicas del hogar. Las quejas se centran en que, pese a ser una de las principales fuentes de empleo formal en el país, los niveles de remuneración continúan rezagados en comparación con otros rubros de la economía.

 

De acuerdo con datos recientes, los empleados de maquila perciben en 2026 un salario mínimo de alrededor de 12,930 lempiras mensuales, cifra que se ubica por debajo del promedio de otros sectores productivos, donde los ingresos pueden superar los 14,000 e incluso alcanzar montos mayores según la actividad económica y el tamaño de la empresa.

 

En este contexto, los trabajadores aseguran que el salario apenas alcanza para cubrir gastos esenciales como alimentación, transporte y servicios básicos, dejando poco o ningún margen para ahorro o emergencias. Esta situación se ha intensificado debido a la inflación acumulada en alimentos y productos de primera necesidad, lo que reduce aún más el poder adquisitivo de las familias dependientes de esta industria.

 

La maquila ha sido históricamente uno de los sectores con mayor generación de empleo formal en el país, concentrándose principalmente en zonas industriales del norte como el Valle de Sula, donde operan cientos de empresas vinculadas a la manufactura textil y de exportación. Sin embargo, organizaciones laborales y obreras han cuestionado en reiteradas ocasiones las condiciones salariales, señalando que el crecimiento del sector no siempre se traduce en mejoras proporcionales para los trabajadores.

 

Representantes de los empleados también advierten que el modelo de ajuste salarial vigente, establecido mediante acuerdos plurianuales, no responde con suficiente rapidez a las variaciones del costo de vida, lo que provoca un desfase entre ingresos y gastos reales. Esta brecha, afirman, se refleja en mayores niveles de endeudamiento y dificultades para sostener a los hogares.

 

Mientras tanto, el sector empresarial ha defendido que la maquila opera bajo esquemas de competitividad internacional, donde los costos laborales deben mantenerse dentro de ciertos márgenes para no afectar la inversión y la generación de empleo. Aun así, el debate sobre una posible revisión del salario mínimo y mejores condiciones laborales continúa abierto en la agenda nacional.

 

En medio de estas posiciones encontradas, los trabajadores insisten en la necesidad de un reajuste que permita recuperar el poder adquisitivo perdido y garantizar condiciones más equilibradas dentro de una de las industrias más importantes de la economía hondureña.

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