Lempira se deprecia 12 centavos ante el dólar en el primer bimestre
Aunque el movimiento del tipo de cambio sigue una tendencia de depreciación del lempira, esta ha sido más moderada que en periodos anteriores, ya que en el primer bimestre de 2025 el deslizamiento había alcanzado cerca de 21 centavos, nueve centavos más que en el mismo tramo de este año.

3 de marzo de 2026
El tipo de cambio del dólar estadounidense frente al lempira hondureño continuó mostrando un leve deslizamiento a la baja de la moneda nacional durante los primeros dos meses de 2026, acumulando una devaluación de aproximadamente 12 centavos en el periodo entre el 2 de enero y el 27 de febrero, de acuerdo con los datos de las subastas públicas de divisas del Banco Central de Honduras.
Según las cifras oficiales, el precio de compra del dólar pasó de 26.3737 lempiras a comienzos de enero a 26.4932 lempiras a finales de febrero, una variación que representa cerca de 0.45 % de encarecimiento de la divisa estadounidense en ese lapso.
Aunque el movimiento del tipo de cambio sigue una tendencia de depreciación del lempira, esta ha sido más moderada que en periodos anteriores, ya que en el primer bimestre de 2025 el deslizamiento había alcanzado cerca de 21 centavos, nueve centavos más que en el mismo tramo de este año.
Durante enero, el dólar se encareció frente al lempira en ocho centavos, según el resumen de subastas del BCH, mientras el cierre de 2025 mostró una devaluación acumulada de 99.27 centavos durante todo el año anterior.
Este comportamiento del tipo de cambio que refleja cómo el dólar se vuelve más costoso en comparación con la moneda nacional tiene impacto directo en sectores que dependen de importaciones o financiamiento en divisas, pues un dólar más caro puede elevar los costos de bienes importados, combustibles o pagos en moneda extranjera.
Economistas señalan que estas oscilaciones son influenciadas por factores internos y externos, incluyendo la oferta y demanda de divisas, los flujos de remesas y las condiciones económicas globales, aunque el ritmo de depreciación registrado en los primeros meses de 2026 no ha sido tan marcado como en otros ciclos recientes.
El Banco Central y analistas monitorean continuamente estas tendencias para evaluar posibles efectos sobre la inflación, la competitividad exportadora y la estabilidad macroeconómica del país.

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