
Gasolina superior podría terminar 2025 bajo los 100 lempiras
26 de diciembre de 2025
El mercado nacional de combustibles muestra señales de alivio para los consumidores hondureños, ya que los precios de los derivados del petróleo mantienen una tendencia a la baja en la última semana del año, lo que podría hacer que el galón de gasolina superior cierre 2025 por debajo de la barrera de los 100 lempiras en algunas zonas del país, según estimaciones de la Asociación Hondureña de Distribuidores de Productos del Petróleo (Ahdippe).
De acuerdo con datos recientes, en la capital hondureña la gasolina superior de 95 octanos todavía ronda alrededor de 100.34 lempiras por galón, aunque con las tendencias actuales se proyecta que la cotización pueda descender por debajo de los 100 lempiras en los próximos días.
La gasolina regular, por su parte, se mantiene en torno a los 91.73 lempiras, mientras que otros combustibles como el diésel y la querosina también han experimentado ajustes a la baja, con precios aproximados de 87.62 lempiras y 76.08 lempiras por galón, respectivamente, en Tegucigalpa y Comayagüela.
Saraí Silva, directora ejecutiva de Ahdippe, explicó que los agentes del sector esperan que esta tendencia descendente se sostenga hasta el cierre del año, lo que representaría un respiro para los conductores y usuarios de transporte.
El anuncio de nuevas estructuras de precios periódicas será divulgado oficialmente por la Secretaría de Energía, con vigencia semanal, entre el 29 de diciembre de 2025 y el 5 de enero de 2026.
Analistas de mercado señalan que estas variaciones responden a factores como los movimientos internacionales de los derivados del petróleo y los ajustes internos de la cadena de comercialización, aunque históricamente los precios han registrado fluctuaciones a lo largo de 2025 debido a condiciones globales de oferta y demanda.
Si bien ciertos segmentos del país ya han visto cotizaciones por debajo de los 100 lempiras en semanas recientes, lograr que el promedio nacional cierre el año en esa línea será un indicador positivo tanto para los consumidores como para la economía doméstica, en un contexto donde los costos de transporte y logística son sensibles a los cambios en los precios de los combustibles.
