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Fin del TPS pondría en riesgo $380 millones en remesas

Una menor llegada de dólares también tendría repercusiones indirectas sobre actividades comerciales y otros sectores que se benefician del movimiento económico generado por las remesas.

4 de septiembre de 2026

La cancelación del Estatus de Protección Temporal (TPS) para hondureños en Estados Unidos podría representar una reducción de hasta 380 millones de dólares en remesas, según una estimación del economista Santiago Herrera. El eventual retorno de compatriotas y la pérdida de empleos entre los beneficiarios del programa generarían efectos tanto en los hogares receptores como en la economía nacional.

 

Las remesas constituyen una de las principales fuentes de divisas para Honduras. Durante 2025, el país recibió alrededor de 12,100 millones de dólares enviados por hondureños residentes en el extranjero, recursos que son utilizados por miles de familias para cubrir alimentación, vivienda, educación, salud y otros gastos.

 

La finalización del TPS agrega presión a este escenario, debido a que miles de hondureños que permanecieron legalmente en Estados Unidos bajo esa protección enfrentan ahora un panorama de mayor incertidumbre migratoria y laboral.

 

Herrera explicó que una eventual reducción en el número de hondureños que permanecen trabajando en Estados Unidos podría disminuir progresivamente el dinero enviado a sus familiares. La estimación de 380 millones de dólares representa un posible impacto, no una pérdida que necesariamente ocurrirá de manera inmediata.

 

El efecto podría sentirse principalmente en los hogares que dependen de estos ingresos para mantener su consumo mensual. Una menor llegada de dólares también tendría repercusiones indirectas sobre actividades comerciales y otros sectores que se benefician del movimiento económico generado por las remesas.

 

Otro desafío sería la llegada de compatriotas que eventualmente deban abandonar Estados Unidos. Muchos de ellos han desarrollado durante años experiencia laboral en diferentes áreas, por lo que su retorno implicaría la necesidad de generar oportunidades para incorporarlos nuevamente al mercado hondureño.

 

En este sentido, economistas han señalado la importancia de fortalecer programas de empleo, capacitación, emprendimiento y reinserción productiva, de manera que las capacidades adquiridas por los migrantes puedan aprovecharse dentro del país.

 

El impacto económico del fin del TPS, por tanto, tendría dos dimensiones: una posible reducción de las remesas y el reto de incorporar laboralmente a quienes regresen. Para Honduras, ambos factores representan un desafío en una economía donde los recursos enviados desde Estados Unidos tienen un peso considerable.

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