Advierten posible caída de remesas en Honduras
De acuerdo con las estimaciones citadas por el economista, alrededor de 50,000 compatriotas que estaban protegidos por el TPS podrían generar un flujo cercano a los 15 millones de dólares mensuales, tomando como referencia un promedio de unos 500 dólares enviados por migrante.

19 de agosto de 2026
La cancelación del Estatus de Protección Temporal (TPS) para miles de hondureños en Estados Unidos podría provocar una reducción progresiva de las remesas que llegan al país, según una advertencia del economista Juan Umanzor, coordinador del Observatorio Universitario de Economía y Emprendimiento de la UNAH.
Umanzor explicó que el impacto no necesariamente sería inmediato, pero podría aparecer conforme los migrantes afectados enfrenten cambios en su situación laboral y económica. Algunos podrían perder empleos formales y pasar a ocupaciones con menores ingresos, lo que disminuiría su capacidad para enviar dinero a sus familias en Honduras.
La situación adquiere relevancia porque las remesas representan una fuente fundamental de ingresos para numerosos hogares hondureños. De acuerdo con las estimaciones citadas por el economista, alrededor de 50,000 compatriotas que estaban protegidos por el TPS podrían generar un flujo cercano a los 15 millones de dólares mensuales, tomando como referencia un promedio de unos 500 dólares enviados por migrante.
El especialista señaló que la reducción podría desarrollarse de manera gradual y dependerá de factores como el acceso al empleo, los ingresos y las condiciones que enfrenten los hondureños tras la finalización del programa.
Ante este panorama, también se plantea la necesidad de preparar mecanismos para facilitar la reintegración económica y social de los migrantes que regresen al país. La generación de oportunidades laborales y de emprendimiento sería fundamental para evitar que el retorno incremente las dificultades económicas de las familias afectadas.
Umanzor además llamó a prestar atención a los hogares que dependen de manera significativa de las remesas, debido a que una reducción de estos recursos podría afectar su capacidad para cubrir gastos básicos.
Una disminución sostenida de las remesas no solo tendría consecuencias para las familias receptoras. También podría repercutir en el consumo interno y en el ingreso de divisas que recibe Honduras.
El escenario plantea, por tanto, el desafío de fortalecer las oportunidades productivas dentro del país y establecer políticas que permitan aprovechar las capacidades y conocimientos de los hondureños que eventualmente retornen.
La advertencia surge en momentos en que el Gobierno hondureño también ha anunciado una hoja de ruta para atender a los compatriotas afectados por el fin del TPS, mientras diferentes sectores analizan las consecuencias económicas y sociales de la medida.

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