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Terminal de gas en Puerto Cortés: un proyecto de alto riesgo ambiental que genera controversia

7 de diciembre de 2024

7 de diciembre de 2024

La construcción de una terminal de gas natural en Puerto Cortés ha generado intensas polémicas debido a las preocupaciones sobre su impacto ambiental y social en la región. El proyecto, impulsado por una empresa privada con el respaldo del gobierno hondureño, busca convertir a Honduras en un centro de distribución de gas natural en Centroamérica. Sin embargo, expertos y organizaciones ambientalistas advierten sobre los riesgos que esta infraestructura podría traer al ecosistema marino y a las comunidades locales.

 

La terminal, diseñada para recibir y procesar gas natural licuado (GNL), estará ubicada en una de las zonas portuarias más importantes del país. Según sus promotores, el proyecto contribuirá al desarrollo energético de Honduras, diversificando las fuentes de energía y reduciendo la dependencia de combustibles fósiles más contaminantes como el carbón y el diésel. Además, se prevé que la construcción y operación de la terminal generen empleos locales y atraigan inversiones internacionales.

 

No obstante, las preocupaciones ambientales han dominado el debate. Investigaciones preliminares señalan que el dragado y la construcción de la infraestructura podrían afectar gravemente los ecosistemas marinos, incluyendo la barrera de coral mesoamericana y las especies de fauna marina que dependen de ella. "Estamos hablando de una zona de alta sensibilidad ecológica. Este tipo de proyectos puede tener impactos irreversibles en el hábitat marino y en las comunidades pesqueras que dependen de estos recursos", explicó Laura Hernández, bióloga marina y representante de un colectivo ambiental.

 

Además, las organizaciones locales critican la falta de transparencia en el proceso de aprobación del proyecto. Líderes comunitarios han denunciado que no se realizaron consultas adecuadas con las comunidades afectadas, como lo exige el Convenio 169 de la OIT, al que Honduras está suscrito. "Este proyecto fue aprobado sin escuchar nuestras voces. Tememos que nuestras tierras y recursos sean sacrificados en nombre del desarrollo", expresó Carlos Méndez, representante de un grupo pesquero en Puerto Cortés.

 

Por su parte, el gobierno ha defendido la iniciativa, argumentando que se han realizado estudios de impacto ambiental que garantizan la sostenibilidad del proyecto y que se aplicarán medidas de mitigación para proteger el medio ambiente. "Estamos comprometidos con el desarrollo responsable y con asegurar que este proyecto beneficie a todos los hondureños sin comprometer nuestros recursos naturales", afirmó un vocero de la Secretaría de Energía.

 

La terminal de gas en Puerto Cortés representa una encrucijada entre el desarrollo energético y la protección ambiental. Mientras las obras avanzan, los ciudadanos y organizaciones seguirán exigiendo un balance que permita el progreso económico sin poner en riesgo el rico patrimonio natural de Honduras.

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