Profunda crisis institucional sacude al Consejo Nacional Electoral en Honduras

1 de agosto de 2025
La independencia del órgano rector de los procesos electorales en Honduras está en entredicho luego de que el Ministerio Público (MP) protagonizara una intervención sin precedentes en el Consejo Nacional Electoral (CNE), lo que ha provocado alarma entre analistas, sectores políticos y la sociedad civil.
La polémica acción se produjo en los últimos días cuando la Agencia Técnica de Investigación Criminal (ATIC), bajo órdenes del fiscal general Johel Zelaya, allanó las instalaciones del CNE y confiscó documentos relacionados con la licitación del sistema de Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP). Este sistema es clave para la transparencia y agilidad del conteo electoral en los comicios generales programados para el 30 de noviembre.
Expertos en derecho electoral y politólogos consultados coinciden en que esta maniobra podría responder a presiones políticas para neutralizar a consejeros que mantienen una postura crítica frente al oficialismo. La judicialización de tres consejeros propietarios, entre ellos Cossette López Osorio y Ana Paola Hall, acusados de delitos graves como prevaricato y abuso de autoridad, ha profundizado la fractura interna del CNE.
López Osorio ha denunciado públicamente un intento por obligarla a renunciar, lo que pone en riesgo la pluralidad y equilibrio dentro del organismo. Por su parte, Marlon Ochoa, el tercer consejero implicado, se ha mantenido bajo fuerte escrutinio mientras el conflicto crece.
La crisis no solo amenaza con paralizar el trabajo del CNE, sino que pone en tela de juicio la transparencia del proceso electoral, especialmente ante los bloqueos y controversias que rodean la adjudicación del sistema TREP. Sectores de la oposición, incluyendo figuras del Partido Salvador de Honduras (PSH), han manifestado que estas acciones podrían representar un sabotaje institucional que afecta la credibilidad democrática del país.
El contexto político es particularmente delicado, dado que el partido Libre, actualmente en el poder, ha sido señalado por opositores y analistas como presunto beneficiario de maniobras para controlar a la autoridad electoral desde adentro. Las tensiones han escalado al punto de fracturar la relación entre consejeros y provocar un ambiente de incertidumbre que dificulta la planificación de la elección presidencial y legislativa de noviembre.
Diversos actores sociales y organizaciones civiles han exigido que se respete la autonomía del CNE y que se garantice un proceso electoral imparcial, transparente y libre de influencias políticas. La comunidad internacional también observa con preocupación esta situación, que podría impactar la estabilidad democrática en Honduras.
Mientras tanto, el Ministerio Público sostiene que su actuación responde a investigaciones de supuestas irregularidades y actos ilegales dentro del órgano electoral, insistiendo en que su rol es garantizar la legalidad y combatir la corrupción.
Este episodio marca un punto crítico en la historia política reciente de Honduras, reflejando la profunda crisis institucional que enfrenta el país y la necesidad urgente de fortalecer las garantías democráticas para preservar la confianza ciudadana en el sistema electoral.


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