
Muere en prisión Juan Ramón Matta Ballesteros

30 de octubre de 2025
30 de octubre de 2025
El hondureño Juan Ramón Matta Ballesteros, uno de los personajes más controversiales en la historia judicial de Am érica Latina, falleció a los 80 años en una cárcel de máxima seguridad en Estados Unidos, donde permaneció recluido durante 37 años. La noticia fue confirmada por sus familiares, quienes desde hace meses advertían sobre el deterioro de su salud y su estado terminal.
Matta Ballesteros fue detenido y trasladado a Estados Unidos en 1988, en una operación que marcó un antes y un después en las relaciones entre Honduras y el país norteamericano. Enfrentó acusaciones de narcotráfico y complicidad en el secuestro y asesinato del agente de la DEA Enrique “Kiki” Camarena, aunque siempre negó los cargos. Su caso desató protestas en Tegucigalpa en su momento, debido a la forma en que fue capturado y extraditado sin cumplir los procedimientos legales hondureños.
Durante más de tres décadas, Matta permaneció en diversas prisiones estadounidenses, incluyendo centros de máxima seguridad, donde según su defensa fue sometido a aislamiento y condiciones inhumanas. Su abogado, Marlon Duarte, lamentó profundamente su muerte y criticó la falta de apoyo institucional para lograr su repatriación. “Solicitamos al Estado hondureño intervenir para que pudiera cumplir su condena o morir en su tierra, pero no hubo respuesta”, declaró.
Duarte explicó que, pese a los informes médicos que indicaban su estado terminal, las autoridades estadounidenses negaron su liberación, argumentando que aún estaba lúcido y en condiciones aceptables. “Prácticamente fue sometido a torturas. Lo dejaron morir lejos de su familia”, añadió el defensor.
El abogado también recordó que recientemente la Corte de Apelaciones del Noveno Circuito de California anuló una resolución que habría permitido su excarcelación por razones humanitarias. “Por orgullo y obstinación, no quisieron darle el último derecho de regresar a Honduras”, enfatizó.
Con su muerte, se cierra un capítulo de la historia que marcó el inicio de la colaboración directa entre agencias estadounidenses y autoridades centroamericanas en la lucha antidrogas, y que dejó una huella profunda en la memoria colectiva hondureña.
La familia de Matta Ballesteros evalúa ahora gestionar la repatriación de sus restos para darle sepultura en su país, donde aún se le recuerda con opiniones divididas: para algunos, como un símbolo de la soberanía violentada; para otros, como un hombre ligado al oscuro mundo del narcotráfico que definió una época.



