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Dólar sube casi 79 centavos en nueve meses y presiona economía hondureña

29 de septiembre de 2025

29 de septiembre de 2025

El lempira se ha depreciado de manera más acelerada este año frente al dólar estadounidense, generando preocupación en sectores económicos y en los hogares hondureños. Según los registros del Sistema Electrónico de Negociación de Divisas (Sendi), el tipo de cambio pasó de L 25.3800 a L 26.1696 entre enero y septiembre, lo que representa una variación de L 0.7896 o un 3.11 % en tan solo nueve meses.

 

En comparación con el mismo periodo de 2024, el encarecimiento actual es mucho más marcado: el año pasado el aumento fue apenas de L 0.1075 en los primeros nueve meses, mostrando entonces una relativa estabilidad que contrasta con el escenario de 2025.

 

El Banco Central de Honduras (BCH) no ha dado una explicación única sobre el repunte, pero sí ha reconocido que el movimiento responde a la dinámica internacional del dólar y a los compromisos de política cambiaria que el país mantiene con organismos internacionales.

La volatilidad en el precio del petróleo, el encarecimiento del crédito externo por las altas tasas de interés globales y la presión por mantener suficientes reservas internacionales son factores clave que inciden en la depreciación del lempira.

 

Además, la política cambiaria hondureña se mueve bajo un esquema controlado y gradual, lo que significa que, aunque el ajuste es administrado, este año ha tenido que acelerarse por las tensiones externas.

 

La subida del dólar golpea principalmente a las familias de ingresos medios y bajos, ya que muchos de los productos de la canasta básica dependen de insumos importados. Medicamentos, combustibles, alimentos procesados, repuestos de vehículos y tecnología se encarecen al trasladarse el costo del tipo de cambio al consumidor final.

 

Para el sector productivo, el panorama es mixto. Los exportadores reciben más lempiras por cada dólar, lo que a simple vista parece una ventaja; sin embargo, buena parte de la industria nacional depende de materias primas y maquinaria importada, lo que eleva los costos de producción y reduce las ganancias. El transporte de carga y el comercio minorista también enfrentan presiones que se reflejan en el alza de precios internos.

 

Economistas advierten que, si la tendencia continúa, el cierre de 2025 podría darse con un tipo de cambio aún más alto, acercándose a los L 26.50 por dólar.

Esto no solo incrementaría la inflación, sino que también dificultaría el acceso al crédito externo y aumentaría el servicio de la deuda pública, que está mayoritariamente contratada en moneda extranjera.

 

El reto para el Banco Central será equilibrar la estabilidad cambiaria sin agotar sus reservas internacionales, al mismo tiempo que se busca mantener la confianza en la política monetaria. Para los consumidores, el panorama apunta a un cierre de año más caro en importaciones y servicios básicos.

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