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Camaroneros reportan estabilidad en la producción pese a desafíos

Cada año genera entre 230 y 270 millones de dólares en divisas, dependiendo del comportamiento de los mercados internacionales, lo que la convierte en una actividad estratégica para las exportaciones nacionales y el ingreso de moneda extranjera.

30 de julio de 2026

La industria camaronera hondureña mantiene un comportamiento estable en sus niveles de producción, pese a enfrentar desafíos derivados del mercado internacional y las condiciones climáticas. Representantes del sector afirman que el trabajo conjunto con el Gobierno será clave para preservar la competitividad de una actividad que genera miles de empleos y aporta importantes ingresos a la economía nacional.

 

Durante una reunión con autoridades de la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG), productores y empresarios analizaron el panorama actual del rubro, compartiendo información sobre el desempeño de la industria y los principales factores que inciden en su desarrollo.

El encuentro también sirvió para fortalecer el diálogo entre el sector público y privado en busca de estrategias que permitan enfrentar los retos actuales.

 

Benigno Rodríguez, representante de Granja Marina del Sur, explicó que, a pesar de las dificultades que atraviesa el mercado y de las variaciones climáticas registradas en los últimos meses, la producción de camarón se mantiene en niveles similares e incluso ligeramente superiores a los obtenidos durante el año anterior.

Según indicó, esto demuestra la capacidad de adaptación que ha desarrollado el sector a lo largo de los años.

 

El empresario destacó que la industria camaronera hondureña cuenta con una trayectoria de más de cinco décadas y ha logrado superar diferentes escenarios adversos gracias a la experiencia de los productores, la incorporación de nuevas prácticas de cultivo y la coordinación entre los distintos actores que participan en la cadena productiva.

 

Rodríguez manifestó que uno de los principales objetivos del encuentro con la SAG fue presentar un panorama real de la situación que enfrenta el rubro y establecer mecanismos de cooperación que permitan impulsar políticas de apoyo a la producción, fortalecer la inversión y mantener la competitividad de las exportaciones hondureñas.

 

Asimismo, señaló que el sector mantiene una visión optimista sobre el futuro de la actividad, al considerar que las dificultades actuales pueden convertirse en oportunidades para modernizar procesos, diversificar mercados y consolidar la posición del camarón hondureño en el comercio internacional.

 

La industria camaronera continúa siendo una de las principales fuentes de desarrollo económico en la zona sur del país. Cada año genera entre 230 y 270 millones de dólares en divisas, dependiendo del comportamiento de los mercados internacionales, lo que la convierte en una actividad estratégica para las exportaciones nacionales y el ingreso de moneda extranjera.

 

Además del impacto económico, el rubro tiene una importante contribución social. De acuerdo con las estimaciones del sector, alrededor de 20 mil personas cuentan con un empleo directo en las fincas camaroneras, plantas procesadoras y áreas administrativas, mientras que unas 100 mil más dependen de actividades relacionadas como transporte, comercio, servicios, mantenimiento, logística y suministro de insumos.

 

La producción nacional se concentra principalmente en los departamentos de Choluteca y Valle, donde existen condiciones geográficas favorables para el cultivo. Entre estas zonas destaca el municipio de Marcovia, considerado uno de los principales centros de producción camaronera de Honduras y un motor económico para cientos de familias de la región.

 

Rodríguez explicó que el éxito del cultivo depende en gran medida del equilibrio ambiental del Golfo de Fonseca. Variables como la temperatura del agua, la salinidad y los niveles de oxígeno influyen directamente en el crecimiento y desarrollo del camarón, por lo que los productores realizan un monitoreo constante para mantener condiciones adecuadas durante cada ciclo de producción.

 

También señaló que las lluvias desempeñan un papel importante dentro del proceso productivo, ya que ayudan a regular la temperatura del agua y favorecen un entorno más estable para el cultivo. En contraste, los períodos prolongados de calor pueden generar cambios en la calidad del agua que obligan a los productores a implementar medidas de manejo para proteger la producción.

 

A pesar de estos factores, el representante de Granja Marina del Sur afirmó que los indicadores del sector siguen siendo positivos y reflejan la capacidad de la industria para responder a los desafíos climáticos y comerciales. En ese sentido, reiteró la importancia de mantener un trabajo coordinado entre el Gobierno, la empresa privada y los productores para garantizar la sostenibilidad de una actividad que continúa siendo uno de los pilares económicos de la región sur y un importante generador de empleo y divisas para Honduras.

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