
USS Gerald R. Ford entra al Caribe en operación contra narcoterrorismo
17 de noviembre de 2025

El portaaviones más grande de Estados Unidos, el USS Gerald R. Ford, ingresó en las últimas horas del domingo y primeras de este lunes a aguas del Caribe en el marco de la operación militar “Southern Spear” (Lanza del Sur), destinada a combatir organizaciones criminales transnacionales y narcoterroristas, según informó el jefe del Comando Sur, almirante Alvin Holsey.
“El despliegue del equipo de ataque del USS Gerald R. Ford representa un paso crítico para proteger la seguridad del hemisferio occidental y del territorio estadounidense”, indicó Holsey en un comunicado publicado en la web del organismo militar.
La misión cuenta con la supervisión del secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, y responde a directrices del presidente Donald Trump para reforzar la presencia militar en la región ante la creciente presión sobre Venezuela.
El portaaviones, acompañado por la Unidad Expedicionaria 22 a bordo del USS Iwo Jima, es considerado por la Marina de Estados Unidos como la “plataforma de combate más capaz, versátil y letal del mundo”. Con más de 335 metros de eslora, energía nuclear, capacidad para 4.500 tripulantes y 70 aeronaves, el Gerald R. Ford incorpora tecnología avanzada como catapultas electromagnéticas para despegues, radares de última generación y reactores que permiten operaciones continuas. Durante pruebas de choque en 2021, el navío resistió explosiones submarinas sin comprometer su operatividad.
El despliegue se produce en medio de tensiones regionales, particularmente con Venezuela, y se complementa con ejercicios conjuntos con la Fuerza de Defensa de Trinidad y Tobago.
La Marina estadounidense ya había desplegado previamente buques como el USS Gravely en Puerto España y destruido en el Caribe y el Pacífico varias embarcaciones supuestamente vinculadas al narcotráfico, provocando la muerte de la mayoría de sus tripulantes.
Las autoridades estadounidenses señalan que estas acciones forman parte de una estrategia más amplia para desmantelar redes criminales transnacionales y garantizar la seguridad hemisférica, reforzando su presencia naval en el Caribe como mecanismo de disuasión frente a actividades ilícitas en la región.



