
Ucrania se retira del tratado que prohíbe minas antipersona
30 de junio de 2025

El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, firmó un decreto que marca el retiro oficial de su país de la Convención de Ottawa, el tratado internacional de 1997 que prohíbe el uso, producción, almacenamiento y transferencia de minas antipersona, lo cual representa un giro significativo en la postura del país frente a este tipo de armamento.
Zelenski justificó la decisión alegando que “no existen alternativas para la Defensa” en el actual contexto de guerra con Rusia, y subrayó que estas armas, aunque peligrosas y de larga vida útil, ahora forman parte de la estrategia de resistencia ucraniana frente a un enemigo que según él “utiliza las minas de forma cínica y masiva”.
“Rusia nunca ha formado parte de esta convención. Al dar este paso político, estamos enviando una señal clara a nuestros socios sobre en qué deben centrarse”, declaró el mandatario, remarcando que otros países fronterizos con Rusia ya han adoptado posturas similares o han abandonado la convención, como Polonia, Finlandia, Lituania, Letonia y Estonia.
La decisión de salida aún necesita ser ratificada por la Rada Suprema (parlamento ucraniano), donde el partido presidencial Servidor del Pueblo ostenta la mayoría absoluta con 231 escaños de los 450 totales, por lo que su aprobación se considera una mera formalidad.
El cambio ocurre en medio de la prolongación de la ley marcial vigente desde la invasión rusa en febrero de 2022, que ha impedido la realización de elecciones y ha permitido la suspensión parcial de obligaciones de Ucrania ante el Convenio Europeo de Derechos Humanos, incluyendo derechos como la privacidad, la libertad de movimiento y de expresión, entre otros.
Actualmente, Ucrania es considerado el país más minado del mundo. Se estima que un tercio de su territorio podría estar contaminado con explosivos, y que el proceso completo de desminado podría tardar hasta 30 años. Esta situación ha sido uno de los factores determinantes para que Kiev opte por abandonar el tratado y adoptar una postura más pragmática en el marco de su defensa nacional.
Con esta decisión, Ucrania busca dotarse de más herramientas en un conflicto que entra ya en su cuarto año, enviando además un mensaje geopolítico a los países del entorno ruso sobre los límites de la diplomacia en tiempos de guerra prolongada.


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