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Trump no descarta opción militar para controlar Groenlandia

7 de enero de 2026

La Casa Blanca confirmó este miércoles que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mantiene abierta la posibilidad de emplear al ejército estadounidense como una de las estrategias para asegurar el control de Groenlandia, un territorio autónomo bajo soberanía danesa situado en el Ártico. La declaración oficial de la administración reavivó un debate internacional y provocó reacciones de rechazo entre aliados en Europa.

 

En un comunicado a medios norteamericanos, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, indicó que Trump y sus asesores están evaluando “diversas opciones” para alcanzar lo que consideran un objetivo crucial de política exterior, y que el uso de las fuerzas armadas está “siempre” disponible bajo la autoridad del comandante en jefe. Según Leavitt, la adquisición o control de Groenlandia es visto por la administración como una prioridad de seguridad nacional para contrarrestar la influencia de potencias como China y Rusia en la región ártica.

 

Este planteamiento ocurre días después de una operación militar estadounidense en Venezuela que culminó con la captura del presidente Nicolás Maduro, lo que refleja un enfoque cada vez más asertivo por parte de Washington en temas geopolíticos sensibles.

 

La posibilidad de recurrir a la fuerza militar para hacerse con un territorio que forma parte de un aliado de la OTAN ha generado críticas inmediatas en Europa.

La primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, ha sido una de las voces más firmes en rechazar esta postura, advirtiendo que un ataque a un miembro o asociado de la alianza transatlántica podría poner en riesgo la cohesión de la OTAN y la seguridad internacional establecida tras la Segunda Guerra Mundial.

 

Autoridades danesas y representantes de Groenlandia han reiterado que la isla no está en venta ni desea ser anexada, subrayando su derecho a decidir su propio futuro político dentro del marco del Reino de Dinamarca.

Expertos en seguridad internacional han advertido que incluso plantear la opción militar, aunque no se implemente tensiona las relaciones diplomáticas y socava la confianza entre aliados.

 

Aunque la idea de emplear la fuerza ha sido destacada por la Casa Blanca, fuentes cercanas a la administración han indicado que existen otras alternativas en discusión, como la negociación de una compra formal del territorio o la firma de un pacto de libre asociación que redefina vínculos económicos y de seguridad entre Estados Unidos y Groenlandia.

Estas opciones reflejan un abanico de posibilidades que Trump estaría evaluando antes de decidir cualquier acción concreta.

 

La reacción dentro del Congreso estadounidense también ha sido variada. Algunos legisladores han minimizado la probabilidad de un despliegue militar, enfatizando que trabajar con aliados y respetar la soberanía internacional es fundamental, mientras que otros han expresado preocupación por el tono agresivo de la diplomacia reciente.

La atención sobre Groenlandia se incrementó en los últimos meses debido a su importancia geoestratégica en el Ártico, una región rica en recursos naturales y con rutas marítimas que están ganando relevancia por el cambio climático.

Para Estados Unidos, el control o influencia sobre el territorio podría significar una posición más fuerte frente a otras potencias globales que también buscan mayor presencia en el norte.

 

En este contexto, el anuncio de la Casa Blanca plantea preguntas sobre los límites de la diplomacia, el respeto a la soberanía de estados aliados y cómo se reconfigurará el equilibrio geopolítico en zonas clave del planeta si Washington decide avanzar con su estrategia en Groenlandia.

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