Trump desafía a Irán por el estrecho de Ormuz
La disputa forma parte de la creciente confrontación entre Estados Unidos e Irán. Los esfuerzos diplomáticos para recuperar el acuerdo provisional alcanzado en junio se encuentran estancados, mientras ambas partes se acusan mutuamente de incumplir compromisos anteriores.

12 de agosto de 2026
El presidente estadounidense Donald Trump aseguró que las fuerzas de Estados Unidos tienen el “control total” del estrecho de Ormuz, mientras Irán mantiene su postura de impedir la reapertura de esta estratégica vía marítima hasta que Washington modifique sus acciones y cumpla determinadas condiciones. La disputa eleva nuevamente la tensión en una zona clave para el comercio energético mundial.
El estrecho de Ormuz conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y constituye uno de los principales puntos de tránsito para el comercio internacional de petróleo y gas. Cualquier interrupción prolongada de la navegación puede repercutir directamente en los mercados energéticos y aumentar la presión sobre los precios internacionales.
La disputa forma parte de la creciente confrontación entre Estados Unidos e Irán. Los esfuerzos diplomáticos para recuperar el acuerdo provisional alcanzado en junio se encuentran estancados, mientras ambas partes se acusan mutuamente de incumplir compromisos anteriores.
Trump afirmó que la Armada estadounidense mantiene una posición dominante en el estrecho y presentó el bloqueo naval como una barrera prácticamente infranqueable para las fuerzas iraníes. El mandatario también sostuvo que Irán carece de capacidad para desafiar el dispositivo militar estadounidense desplegado en la zona.
Las declaraciones de Washington contrastan con la posición de Teherán. El nuevo secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Mohsen Rezaei, manifestó que el estrecho no será reabierto mientras Estados Unidos no detenga la guerra y modifique sus acciones contra Irán.
La disputa convierte a Ormuz en uno de los principales escenarios de presión entre ambos gobiernos. Para Irán, mantener cerrada la vía representa una herramienta de presión frente a las medidas estadounidenses; para Washington, garantizar la navegación constituye un objetivo estratégico.
La tensión también ha comenzado a reflejarse en los mercados.
El precio del petróleo Brent llegó a situarse cerca de los 89 dólares por barril, impulsado por la incertidumbre sobre el futuro del tránsito marítimo y el riesgo de que la crisis se prolongue.
El impacto potencial trasciende a Estados Unidos e Irán. Una interrupción prolongada del tráfico por Ormuz podría generar mayores costos para el transporte marítimo, presionar los precios de los combustibles y afectar a países que dependen de las importaciones de petróleo y gas provenientes del Golfo Pérsico.
Mientras tanto, las conversaciones indirectas entre Washington y Teherán permanecen estancadas. Irán exige que Estados Unidos regrese a los compromisos del acuerdo provisional y reclama, entre otros puntos, el levantamiento de bloqueos y la liberación de activos iraníes congelados.



