Tensión sin tregua entre Tailandia y Camboya pese a llamados internacionales
Los enfrentamientos armados entre Tailandia y Camboya continúan, intensificando una crisis fronteriza que ya deja al menos 32 muertos, decenas de heridos y miles de desplazados. A pesar de las reiteradas peticiones de alto al fuego por parte de líderes internacionales, ambos países mantienen posiciones firmes mientras se acusan mutuamente de escalar el conflicto.

28 de julio de 2025
Los enfrentamientos armados entre Tailandia y Camboya continúan, intensificando una crisis fronteriza que ya deja al menos 32 muertos, decenas de heridos y miles de desplazados. A pesar de las reiteradas peticiones de alto al fuego por parte de líderes internacionales, ambos países mantienen posiciones firmes mientras se acusan mutuamente de escalar el conflicto.
El conflicto resurgió en mayo tras la muerte de un soldado camboyano en una escaramuza en la zona limítrofe, reviviendo una antigua disputa territorial que ha generado tensión desde hace décadas. El Ministerio de Defensa de Camboya denunció que fuerzas tailandesas han cruzado la frontera con ataques “agresivos”, empleando armamento pesado y aviación. Por su parte, el Ejército tailandés reportó ataques con artillería provenientes de Nom Pen en las provincias de Surin y Ubon Ratchathani.
Ambos gobiernos aseguran estar abiertos al diálogo, pero en el terreno las hostilidades no cesan. La última declaración de Phnom Penh señala que Bangkok “intensifica el conflicto en lugar de reducirlo”, mientras que Tailandia asegura que Camboya “persiste con los ataques”. La falta de una tregua efectiva ha generado preocupación regional e internacional.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó haber conversado con los líderes de ambos países —Phumtham Wechayachai y Hun Manet— para buscar una solución negociada. Asimismo, el secretario general de la ONU, António Guterres, reiteró su disposición a facilitar un proceso de paz. Desde la ASEAN, el primer ministro malasio Anwar Ibrahim propuso un alto al fuego inmediato, sin lograr de momento frenar el intercambio de fuego.
La raíz del conflicto se encuentra en una disputa histórica por la demarcación fronteriza entre ambas naciones, un problema que ha provocado choques armados periódicos, como los ocurridos entre 2008 y 2011. El actual recrudecimiento del conflicto demuestra que, sin una mediación firme y compromisos claros, la paz en la región seguirá siendo una promesa lejana.



