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Sequía amenaza cultivos en El Salvador

La Dirección General de Protección Civil declaró alerta roja en todo el territorio debido a la combinación de sequía meteorológica y agrícola, déficit de lluvias y temperaturas superiores a lo habitual.

27 de agosto de 2026

La falta de lluvias y las condiciones asociadas al fenómeno de El Niño mantienen bajo presión al sector agrícola de El Salvador, donde la siembra de granos básicos prevista para agosto y septiembre enfrenta un riesgo considerable. Productores advierten que alrededor de 6.9 millones de quintales de maíz, frijol y sorgo podrían verse comprometidos si persisten las condiciones secas.

 

La preocupación se concentra especialmente en la denominada siembra de postrera, un período clave para la producción nacional. De acuerdo con representantes del sector, la escasez de humedad en los suelos está dificultando la germinación de las semillas y podría reducir significativamente el rendimiento de las cosechas.

 

La temporada de postrera se desarrolla principalmente entre agosto y septiembre y tiene un peso importante dentro de la producción de granos básicos salvadoreños. Según datos citados por el sector agrícola, esta etapa representa aproximadamente el 20 % de la producción anual de maíz, el 75 % del frijol y la totalidad del sorgo.

 

Las condiciones climáticas han llevado además a las autoridades salvadoreñas a mantener medidas de emergencia. La Dirección General de Protección Civil declaró alerta roja en todo el territorio debido a la combinación de sequía meteorológica y agrícola, déficit de lluvias y temperaturas superiores a lo habitual.

 

Luis Treminio, presidente de la Asociación Cámara Salvadoreña de Pequeños y Medianos Productores Agropecuarios (CAMPO), señaló que en varias zonas, particularmente en el oriente del país, las precipitaciones registradas no han sido suficientes para proporcionar la humedad necesaria a los terrenos.

 

El dirigente explicó que una eventual pérdida total de la siembra de postrera representaría aproximadamente 3.19 millones de quintales de maíz, 2.24 millones de sorgo y 1.46 millones de frijol, de acuerdo con las estimaciones divulgadas por el gremio.

 

El problema no se limita al volumen de producción. Una reducción importante de las cosechas también podría aumentar la presión sobre el abastecimiento de alimentos y los ingresos de miles de familias que dependen de la agricultura.

 

A la falta de precipitaciones se suman temperaturas elevadas que favorecen una pérdida más rápida de humedad en los terrenos. Protección Civil ha advertido que esta combinación puede aumentar la presión sobre las fuentes de agua y agravar las condiciones de los cultivos.

 

El comportamiento del clima durante las próximas semanas será determinante para los agricultores que todavía tienen pendiente establecer sus cultivos. Una recuperación de las lluvias podría reducir parte del impacto, mientras que una prolongación de la sequía aumentaría las posibilidades de pérdidas.

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