Redadas laborales desatan crisis en sectores clave de EEUU
El impacto ya se deja sentir en la cadena productiva de alimentos, la construcción y el turismo. Expertos y empresarios denuncian que las políticas del gobierno han generado un clima de temor generalizado, provocando la parálisis parcial de operaciones en múltiples industrias.

4 de agosto de 2025
La ofensiva migratoria impulsada por la administración de Donald Trump comienza a pasar factura a sectores esenciales de la economía estadounidense. Granjas, constructoras y plantas industriales enfrentan una creciente escasez de mano de obra, tras despidos masivos y redadas migratorias que han dejado fuera del sistema productivo a miles de trabajadores, tanto indocumentados como con permisos legales temporales.
El impacto ya se deja sentir en la cadena productiva de alimentos, la construcción y el turismo. Expertos y empresarios denuncian que las políticas del gobierno han generado un clima de temor generalizado, provocando la parálisis parcial de operaciones en múltiples industrias.
“Han vaciado nuestros tambos de un día para otro. Es imposible operar una granja sin trabajadores”, lamentó Matt Teagarden, director ejecutivo de la Asociación de Ganaderos de Kansas, al referirse a las redadas en el campo que han reducido drásticamente la fuerza laboral en el sector agrícola.
La ausencia de trabajadores ha obligado a frenar obras y cerrar fábricas. En Elgin, Illinois, una planta despidió a 300 empleados tras una notificación del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), según confirmó el activista Cristóbal Cavazos. “Despidieron a padres y madres con décadas de trabajo, aprovechando el miedo generado por las políticas del presidente”, denunció.
En otras ciudades del país, empresas como Disney, Walmart, Amazon y Nestlé han comenzado a cesar empleados con estatus migratorio temporal o sin documentos, en cumplimiento de nuevas exigencias federales. En el caso de Nestlé, más de 600 personas fueron despedidas sin compensación en los suburbios industriales cercanos a Chicago.
Más allá del drama humano, las consecuencias económicas ya son visibles. La Asociación Nacional de Constructores de Viviendas reporta retrasos en obras y aumento de costos por falta de mano de obra. El Banco de la Reserva Federal de Dallas advirtió que las restricciones migratorias reducirán el crecimiento económico nacional en casi un punto porcentual durante 2025, proyectando un crecimiento del 1.5%, en comparación con el 3% registrado en años anteriores.
“La economía necesita crecer, pero eso no es posible si la fuerza laboral se reduce”, señaló Stuart Anderson, de la National Foundation for American Policy.
No es la primera vez que EE.UU. enfrenta una crisis de este tipo. En la década de 1940, una escasez de trabajadores dio paso al Programa Bracero, un acuerdo bilateral con México que permitió la contratación legal de millones de jornaleros. Hoy, muchos señalan la urgencia de una reforma migratoria integral que reconozca la importancia de los inmigrantes en la economía estadounidense.
Datos del American Immigration Council revelan que en 2022, los trabajadores indocumentados representaban el 15% de la mano de obra agrícola, el 14% en construcción y el 7.6% en hotelería. “Cuando estas personas no se presentan a trabajar, toda la producción cae”, advirtió Robert Bruno, especialista en relaciones laborales de la Universidad de Illinois.
“Tenemos dos opciones: o permitimos que trabajadores extranjeros ocupen esos puestos legalmente o importamos los alimentos”, concluyó Matt Teagarden, haciendo eco del sentir generalizado entre empresarios que ven con preocupación cómo las decisiones políticas están frenando al país desde sus cimientos productivos.



