Panamá declara emergencia por El Niño
Once cuencas hidrográficas se encuentran bajo estrés hídrico, mientras los pronósticos apuntan a un período de menores lluvias entre octubre de 2026 y marzo de 2027 en varias regiones.

26 de agosto de 2026
El Gobierno de Panamá declaró el estado de emergencia nacional ante los efectos asociados al fenómeno de El Niño, que ya está provocando condiciones climáticas contrastantes en distintas zonas del país, desde lluvias intensas hasta déficit de precipitaciones y estrés hídrico.
La decisión fue adoptada por el Consejo de Gabinete como una medida preventiva para fortalecer la capacidad de respuesta de las instituciones frente a posibles inundaciones, deslizamientos, sequías y problemas relacionados con la disponibilidad de agua. Las autoridades prevén que parte de estos efectos pueda prolongarse hasta 2027.
El fenómeno climático ya genera preocupación en el país debido al deterioro de las condiciones hídricas. Once cuencas hidrográficas se encuentran bajo estrés hídrico, mientras los pronósticos apuntan a un período de menores lluvias entre octubre de 2026 y marzo de 2027 en varias regiones.
Al mismo tiempo, otras áreas han enfrentado precipitaciones excesivas. Desde enero, las inundaciones han afectado a más de 15,600 personas, principalmente en Bocas del Toro y Colón, además de comunidades indígenas.
Una de las principales preocupaciones está relacionada con los niveles de los embalses y la disponibilidad de agua para consumo humano, generación hidroeléctrica y otras actividades.
Las autoridades también advierten posibles efectos sobre el Canal de Panamá, cuya operación depende en buena medida de la disponibilidad de agua. La Autoridad del Canal anunció que reducirá los tránsitos diarios de buques debido a las condiciones previstas, pasando inicialmente a 34 cruces diarios y posteriormente a 32.
La situación también puede repercutir en la generación de energía hidroeléctrica y en otros sectores productivos que dependen de las fuentes de agua.
La declaratoria permitirá a las instituciones panameñas adoptar acciones de prevención, mitigación y respuesta ante los distintos escenarios climáticos que puedan presentarse.
El Gobierno busca anticiparse tanto a los períodos de sequía como a las lluvias intensas, con especial atención en las comunidades que puedan quedar expuestas a inundaciones, deslizamientos o dificultades para acceder al agua.
La emergencia coloca a Panamá nuevamente frente al desafío de administrar sus recursos hídricos en un escenario climático adverso. Las autoridades mantendrán el monitoreo de las condiciones meteorológicas durante los próximos meses, mientras aumenta la preocupación por una temporada seca que podría ser más complicada de lo habitual.



