Panamá acusa a Nicaragua de dejar vencer el salvoconducto de Martinelli sin aceptarlo como asilado
El gobierno de Panamá informó este viernes que el salvoconducto otorgado al expresidente Ricardo Martinelli para viajar hacia Nicaragua, donde se le concedió asilo diplomático, expiró a la medianoche del jueves sin que Managua lo aceptara formalmente, generando un nuevo episodio de tensión diplomática entre ambos países.

4 de abril de 2025
El gobierno de Panamá informó este viernes que el salvoconducto otorgado al expresidente Ricardo Martinelli para viajar hacia Nicaragua, donde se le concedió asilo diplomático, expiró a la medianoche del jueves sin que Managua lo aceptara formalmente, generando un nuevo episodio de tensión diplomática entre ambos países.
Martinelli, de 73 años y condenado a casi 11 años de prisión por blanqueo de capitales, permanece refugiado en la embajada de Nicaragua en Panamá desde el 7 de febrero de 2024, cuando ingresó al recinto para evadir su condena.
Según un comunicado oficial de la Cancillería panameña, Nicaragua no dio respuesta formal sobre la aceptación del exmandatario antes del vencimiento del salvoconducto, el cual había sido extendido inicialmente hasta el lunes y luego prorrogado hasta el jueves para permitir una salida segura.
“Esta situación no afecta el reconocimiento del asilo diplomático”, aclaró el Ministerio de Relaciones Exteriores panameño, reiterando que la condición de asilado de Martinelli sigue vigente mientras permanezca en la sede diplomática.
El gobierno de Daniel Ortega justificó su silencio y negativa de última hora afirmando que el traslado podría tratarse de una “emboscada” o “trampa”, argumentando falta de claridad respecto a una posible alerta roja de Interpol contra Martinelli.
La desconfianza nicaragüense surgió luego de que la Policía Nacional de Panamá afirmara públicamente el domingo que estaba en curso la solicitud de una alerta de Interpol. No obstante, días después aclaró que la alerta no aplicaba debido a la condición de asilado político del expresidente.
Pese a que Panamá aseguró haber enviado “toda la documentación solicitada” para confirmar que no existe ninguna alerta vigente que obstaculice el traslado, Managua no emitió ningún comunicado formal de aceptación, lo que terminó por dejar expirar el permiso de salida.
Este episodio se suma a un prolongado conflicto diplomático entre ambos países en torno al caso Martinelli. En diciembre pasado, el presidente panameño José Raúl Mulino se quejó públicamente del activismo político del exmandatario desde la embajada nicaragüense, acusando a Nicaragua de permitir violaciones al principio de no intervención del asilo diplomático.
En esa ocasión, Mulino criticó duramente a Ortega al afirmar que “Nicaragua no tiene ni Dios ni Ley”, lo cual provocó una respuesta airada del gobierno nicaragüense, que calificó las declaraciones como “ofensivas e injerencistas”.
Ricardo Martinelli gobernó Panamá entre 2009 y 2014. En 2023 fue condenado por lavado de dinero tras comprobarse que usó fondos públicos para adquirir un conglomerado de medios de comunicación.
Además, está imputado en el escándalo internacional de sobornos de la constructora brasileña Odebrecht, y enfrenta un nuevo juicio previsto para noviembre de 2025.
El expresidente sostiene que es víctima de una persecución política orquestada por sus adversarios, narrativa que ha reiterado desde su asilo, donde ha mantenido presencia activa en medios y redes sociales, pese a las restricciones propias del refugio diplomático.



