Noruega despide al rey Harald V
La noticia de su muerte provocó una rápida respuesta de la población. Desde las primeras horas posteriores al anuncio oficial, ciudadanos comenzaron a llegar a la plaza frente al Palacio Real de Oslo con ramos de flores, velas, banderas y mensajes escritos a mano.

29 de agosto de 2026
Noruega vive jornadas de duelo tras el fallecimiento del rey Harald V, quien murió el viernes 28 de agosto a los 89 años después de más de tres décadas en el trono.
En Oslo, miles de ciudadanos se han acercado al Palacio Real para dejar flores, encender velas y depositar cartas y mensajes en memoria de un monarca que llegó a ser considerado una figura cercana y un símbolo de unidad nacional.
Harald V asumió la Corona en 1991, tras la muerte de su padre, el rey Olav V, y permaneció al frente de la monarquía noruega durante 35 años. Fue el primer heredero real nacido en Noruega en varios siglos y, al momento de su muerte, era el monarca reinante de mayor edad en Europa.
Su reinado estuvo marcado por una imagen de cercanía con la población y por una progresiva modernización de la institución monárquica. También desempeñó un papel simbólico importante durante momentos difíciles para el país, entre ellos los atentados de 2011 y la pandemia de COVID-19.
La noticia de su muerte provocó una rápida respuesta de la población. Desde las primeras horas posteriores al anuncio oficial, ciudadanos comenzaron a llegar a la plaza frente al Palacio Real de Oslo con ramos de flores, velas, banderas y mensajes escritos a mano. En diferentes localidades del país también se habilitaron espacios para que los ciudadanos pudieran rendir homenaje al soberano.
Las imágenes difundidas desde Oslo muestran una concentración creciente de muestras de afecto. Algunos ciudadanos acudieron en familia, mientras otros permanecieron en silencio frente al palacio o participaron en actos espontáneos de recuerdo. La Casa Real abrió además la posibilidad de que el público presentara sus respetos ante el féretro del monarca.
El fallecimiento de Harald también puso fin a una etapa de la monarquía noruega. Durante su largo reinado, el soberano se caracterizó por un estilo relativamente sencillo y por expresar públicamente posiciones favorables a una sociedad inclusiva. En 2016, uno de sus discursos más recordados hizo énfasis en que la identidad noruega podía abarcar a personas de diferentes orígenes y formas de vida.
Harald V enfrentó diversos problemas de salud durante sus últimos años y había reducido progresivamente su actividad oficial. Su última hospitalización ocurrió en medio de un cuadro médico que finalmente precedió a su muerte en el Hospital Universitario de Oslo, donde falleció a las 6:35 de la mañana del 28 de agosto.
La sucesión se produjo inmediatamente. Su hijo, Haakon, de 53 años, asumió el trono como Haakon VIII, mientras su hija, Ingrid Alexandra, pasó a ocupar el lugar de heredera. El nuevo monarca ya comenzó sus primeras actividades institucionales y deberá asumir la conducción de una Casa Real que atraviesa una nueva etapa.



