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Netanyahu defiende su plan para Gaza como la vía para poner fin al conflicto

En dos conferencias de prensa, dirigidas tanto a medios nacionales como internacionales, Netanyahu defendió la estrategia pese a las críticas que señalan que podría agravar la crisis humanitaria y provocar el desplazamiento masivo de alrededor de un millón de habitantes.

11 de agosto de 2025

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, reapareció para justificar el plan aprobado por su gabinete de seguridad que contempla tomar el control total de la ciudad de Gaza, asegurando que esta es “la mejor manera de concluir la guerra”.

 

En dos conferencias de prensa, dirigidas tanto a medios nacionales como internacionales, Netanyahu defendió la estrategia pese a las críticas que señalan que podría agravar la crisis humanitaria y provocar el desplazamiento masivo de alrededor de un millón de habitantes.

 

El líder israelí explicó que la ofensiva, que comenzaría “muy pronto”, apunta a desmantelar los últimos reductos de Hamás en la Franja, concentrados en la ciudad de Gaza y los llamados “campos del centro”, una zona que ha servido como refugio para cientos de miles de desplazados, incluyendo el enclave costero de Mawasi. Netanyahu insistió en que estas áreas representan los bastiones fundamentales del grupo islamista y que su control acelerará el fin del conflicto.

 

A pesar de la grave situación humanitaria denunciada por organizaciones internacionales, que alertan sobre el hambre y la escasez crítica de suministros, Netanyahu rechazó las acusaciones de una política de hambre, afirmando que de ser así “nadie habría sobrevivido tras dos años de guerra”. Reiteró, además, que la responsabilidad por el bloqueo de la ayuda humanitaria y el saqueo de camiones recae en Hamás.

 

Netanyahu arremetió contra la prensa internacional, a la que acusó de difundir una “campaña global de desinformación” y de confiar ciegamente en las cifras proporcionadas por Hamás sobre las víctimas en Gaza, donde según datos oficiales locales ya se superan los 60.000 muertos.

 

En cuanto al acceso de periodistas extranjeros a la Franja, el primer ministro aseguró que ha ordenado ampliar la presencia de reporteros, aunque no aclaró si serán visitas bajo estricta supervisión militar o un acceso independiente.

 

Para poner fin a la guerra, Netanyahu reiteró cinco condiciones innegociables: el desarme total de Hamás, la liberación de todos los rehenes, la desmilitarización de Gaza, el control de seguridad por parte de Israel sobre el territorio y la instauración de una administración civil pacífica, distinta a la israelí.

 

Sobre la cuestión de quién administraría Gaza tras el fin del conflicto, Netanyahu evitó revelar nombres, aunque descartó que la Autoridad Palestina pueda asumir ese rol, y sugirió que existen varios candidatos para formar una “autoridad de transición”.

 

El primer ministro también abordó el delicado tema de los rehenes, asegurando que el gobierno desea liberar “a la mayoría” y defendió que la operación militar se ha retrasado para proteger sus vidas, una posición que responde a las crecientes demandas de familiares que han convocado una huelga general para presionar por la liberación.

 

Finalmente, Netanyahu afirmó que el Ejército israelí, a pesar de ciertas diferencias internas, cuenta con su respaldo para ejecutar el plan aprobado y manifestó que el objetivo no es ocupar Gaza permanentemente, sino asegurar la paz y la seguridad para Israel.

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