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Montesinos recibe nueva condena por crimen de periodista

El caso forma parte del denominado episodio de los “sobres bomba”, una serie de ataques dirigidos a periodistas, políticos y activistas, que evidenció el uso de métodos violentos para silenciar voces críticas durante ese periodo.

21 de marzo de 2026

El exasesor presidencial peruano Vladimiro Montesinos fue sentenciado a 20 años de prisión por su responsabilidad en el asesinato de la periodista Melissa Alfaro, ocurrido en 1991 mediante el envío de un sobre bomba.

 

El fallo fue emitido por la justicia peruana tras determinar que Montesinos actuó como autor intelectual del atentado, en el marco de una estrategia dirigida contra figuras consideradas opositoras al gobierno de Alberto Fujimori en la década de los noventa.

 

La explosión del artefacto causó la muerte de la comunicadora, quien tenía apenas 23 años y trabajaba en un medio crítico de la época.

 

El caso forma parte del denominado episodio de los “sobres bomba”, una serie de ataques dirigidos a periodistas, políticos y activistas, que evidenció el uso de métodos violentos para silenciar voces críticas durante ese periodo.

Según las investigaciones, estos actos estaban vinculados a operaciones encubiertas desde estructuras de inteligencia del Estado.

 

Aunque la Fiscalía había solicitado una pena mayor, el tribunal optó por imponer dos décadas de cárcel tras evaluar las pruebas y responsabilidades en el proceso.

 

La sentencia se suma a una larga lista de condenas contra Montesinos, quien ya cumple prisión desde 2001 por delitos relacionados con corrupción, violaciones a derechos humanos y otros crímenes cometidos durante el régimen fujimorista.

 

El fallo ha sido interpretado por diversos sectores como un avance en la búsqueda de justicia por casos emblemáticos de violencia contra la prensa en Perú. No obstante, también ha generado debate debido a decisiones judiciales relacionadas con otros implicados en el caso, lo que podría abrir nuevas etapas legales en el proceso.

 

El contexto en el que ocurrió el crimen estuvo marcado por un periodo de alta conflictividad interna en Perú, donde la lucha contra grupos insurgentes se combinó con denuncias de abusos de poder, persecución política y restricciones a la libertad de expresión.

 

En la actualidad, Montesinos continúa recluido mientras enfrenta múltiples sentencias acumuladas, convirtiéndose en una de las figuras más controvertidas de la historia reciente peruana. Su caso sigue siendo símbolo de los excesos cometidos durante una etapa clave del país, así como del largo proceso judicial para esclarecer estos hechos.

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