
León XIV pide a la Curia trabajar sin prejuicios y con humor
24 de mayo de 2025

León XIV, de origen estadounidense y con una amplia trayectoria en América Latina, es el sucesor del papa Francisco, quien lo había nombrado anteriormente como prefecto del Dicasterio para los Obispos. Su elección como pontífice marcó continuidad en el enfoque pastoral de cercanía y humildad que caracterizó al papado de Francisco. Esta intervención refuerza su estilo dialogante y su deseo de liderar una Iglesia sin rigidez, que sepa acoger, sanar y reírse, incluso de sí misma.
Durante una audiencia especial celebrada este sábado en el Aula Pablo VI del Vaticano, el papa León XIV dirigió un mensaje de cercanía y gratitud a los miembros de la Curia Romana y a los trabajadores de la Santa Sede, instándolos a trabajar con apertura, sin prejuicios y con una buena dosis de humor. “Como nos enseñó el papa Francisco”, añadió con énfasis.
En un encuentro que reunió también a las familias de los empleados vaticanos, el pontífice abrió su intervención asegurando que no era un momento para discursos programáticos, sino una oportunidad para agradecer la entrega cotidiana de quienes sostienen el funcionamiento interno del Vaticano.
“Sí, como sabéis, llegué hace sólo dos años, cuando el amado papa Francisco me nombró prefecto del Dicasterio para los Obispos. Así que dejé la diócesis de Chiclayo, Perú, y vine a trabajar aquí. ¡Qué cambio! Y ahora… ¿Qué puedo decir?”, expresó el pontífice entre sonrisas, evocando su paso previo como misionero agustino en Perú, experiencia que marcó profundamente su vocación pastoral.
Robert Prevost, quien fue elegido como León XIV el pasado 8 de mayo, recordó con emoción su labor en tierras peruanas, subrayando que fue entre el pueblo de ese país donde maduró su fe y su servicio a la Iglesia. “Nunca podré agradecerle lo suficiente al Señor por este regalo”, manifestó.
Durante su discurso, León XIV reiteró el llamado a una Iglesia misionera, constructora de puentes y abierta al diálogo. “Tenemos que buscar juntos cómo ser una Iglesia que acoge con los brazos abiertos a todos, a todos aquellos que necesitan de nuestra caridad, de nuestra presencia, de nuestro amor”, insistió.
El Papa también resaltó la importancia de la actitud diaria en el lugar de trabajo para cooperar en la construcción de unidad. “Cada uno puede ser constructor de unidad con su actitud hacia los compañeros, superando las inevitables incomprensiones con paciencia y humildad, poniéndose en el lugar del otro, evitando prejuicios y también con una buena dosis de humor”, dijo, provocando sonrisas entre los presentes.
Recibido con una larga ovación, León XIV no perdió la oportunidad de bromear: “Si los aplausos son más largos que el discurso, entonces tendré que hacer un discurso más largo. Tened cuidado”.



