León XIV llama al amor contra egoísmo, guerras y feminicidios
Durante la misa del Domingo de Pentecostés, el papa León XIV hizo un llamado profundo al amor como la clave para superar los grandes males que aquejan al mundo contemporáneo, incluyendo el egoísmo que dificulta crear vínculos humanos, las guerras nacidas de la exclusión y los dolorosos feminicidios que conmueven a muchas sociedades.

9 de junio de 2025
Durante la misa del Domingo de Pentecostés, el papa León XIV hizo un llamado profundo al amor como la clave para superar los grandes males que aquejan al mundo contemporáneo, incluyendo el egoísmo que dificulta crear vínculos humanos, las guerras nacidas de la exclusión y los dolorosos feminicidios que conmueven a muchas sociedades.
Ante aproximadamente 80.000 fieles congregados en la Plaza de San Pedro para el Jubileo de los Movimientos, Asociaciones y Nuevas Comunidades, el pontífice estadounidense y peruano centró su homilía en la acción del Espíritu Santo, que se celebra en Pentecostés, y recordó las palabras de sus predecesores Benedicto XVI y Francisco, quienes también han hablado de derribar barreras entre pueblos, clases y razas.
León XIV destacó que esta apertura debe comenzar "ante todo, dentro de nosotros", convirtiendo la vida personal en un "espacio hospitalario". Expresó su preocupación por la soledad y desconexión que a menudo dominan en un mundo hiperconectado, donde “estamos siempre conectados y sin embargo incapaces de ‘establecer vínculos’”.
El papa enfatizó que el amor tiene el poder de “disolver durezas, egoísmos, miedos, y fronteras en nuestras relaciones”, ayudando a vencer rigideces, superar el miedo al diferente y sanar malentendidos o prejuicios que dañan los vínculos humanos.
Con especial dolor, mencionó los feminicidios, producto de relaciones tóxicas marcadas por la violencia y la voluntad de dominación. Subrayó que el amor verdadero produce frutos que permiten relaciones auténticas y sanas, y afirmó que este es un criterio fundamental para la Iglesia, que debe practicar el diálogo y la acogida mutua sin divisiones.
El papa cerró su mensaje recordando que el Espíritu Santo también abre fronteras entre los pueblos, y que las diferencias deben ser motivo de unión, no de conflicto. Afirmó que “donde hay amor no hay espacio para prejuicios ni para la lógica de la exclusión”, aludiendo a la amenaza de nacionalismos y a la anestesia social causada por la indiferencia y la soledad, como advirtió el papa Francisco.
Finalmente, León XIV apeló a que el amor derribe muros, disuelva el odio y sostenga la construcción de un mundo en paz, denunciando la tragedia que representan las guerras que aún azotan el planeta.
Antes de la misa, el papa recorrió la plaza en su papamóvil, bendiciendo a niños y saludando a los fieles que lo vitoreaban. La misa reunió a miles de miembros de grupos católicos provenientes de más de 100 países, en una celebración festiva con banderas, cantos y carteles.
Este discurso pone el foco en la necesidad urgente de restaurar la fraternidad y el amor como bases para superar crisis sociales, políticas y humanas actuales, convocando a la acción interior y colectiva desde la espiritualidad cristiana.



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