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La nueva arma rusa: drones con fibra óptica y bombas planeadoras

29 de mayo de 2025

En medio del recrudecimiento de la guerra en Ucrania, una nueva amenaza tecnológica ha comenzado a cambiar drásticamente el panorama del conflicto: los drones rusos equipados con fibra óptica y el uso intensivo de bombas planeadoras. Estos avances han permitido a Moscú intensificar su ofensiva en la región oriental de Donetsk, particularmente en torno a Pokrovsk y la ciudad cercana de Rodynske, que fue golpeada recientemente por una bomba planeadora de 250 kg, causando la destrucción de edificios administrativos y bloques de viviendas.

 

La guerra en Ucrania, que se acerca a su cuarto verano, ha escalado tecnológicamente. Rusia está usando drones con conexión por fibra óptica que evaden los sistemas de interferencia ucranianos, sumado a un uso más intensivo de bombas planeadoras. Esto ha alterado las tácticas de combate y ha generado un mayor desgaste entre las tropas ucranianas, especialmente en la región de Donetsk. El conflicto se intensifica en medio del estancamiento diplomático, con un alto costo humano y logístico para ambos bandos.

 

Durante un recorrido por la zona, periodistas fueron testigos del peligro constante: el zumbido de drones rusos, explosiones cercanas y el temor de ser detectados. La ciudad, cercada y atacada desde varios flancos, muestra signos del nuevo tipo de guerra que se libra: tecnología sofisticada combinada con tácticas de desgaste y asedio.

 

Uno de los elementos más disruptivos ha sido la introducción de drones guiados por cable de fibra óptica. A diferencia de los drones convencionales, cuya señal puede ser interferida por sistemas de guerra electrónica, estos nuevos modelos transmiten señal y control directamente a través del cable, lo que los hace inmunes a bloqueos electrónicos. “Estos drones pueden volar más bajo, entrar en casas y buscar objetivos desde adentro”, explica un operador ucraniano. Sin embargo, su lentitud y el riesgo de enredos en árboles representan limitaciones.

 

Los soldados ucranianos, en su mayoría civiles reconvertidos en militares desde el inicio de la guerra, enfrentan enormes dificultades para desplegarse sin ser detectados. La amenaza constante de los drones ha alterado completamente las dinámicas del campo de batalla, forzando a las tropas a permanecer más tiempo en posiciones de riesgo. “Antes rotábamos cada 3 a 7 días. Ahora, algunos pasan hasta 120 días en la línea de fuego”, asegura Maksym, un combatiente que dejó su empleo civil para servir en el frente.

 

Además, los ataques rusos han ganado intensidad, buscando cortar las rutas de suministro hacia Pokrovsk. El uso simultáneo de morteros, cohetes, drones y bombas ha creado un entorno en el que incluso el traslado de tropas se ha vuelto más letal que el combate directo.

 

Las tropas ucranianas denuncian que Rusia ha adoptado nuevas tácticas, incluyendo infiltraciones con soldados en motocicletas o cuatrimotos, haciendo que las líneas del frente se asemejen más a un tablero de ajedrez sin límites claros.

 

Mientras tanto, la ofensiva rusa avanza lentamente, pero con determinación. A pesar de los contraataques ucranianos, el ejército necesita urgentemente más armamento y personal entrenado para mantener su defensa. Y en medio de todo, como recuerda Maksym, muchos soldados siguen siendo también padres, hijos y esposos atrapados en una guerra brutal y cambiante.

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