
Irán amenaza con cerrar el estrecho de Ormuz, clave para el comercio mundial de petróleo
23 de junio de 2025

El estrecho de Ormuz, uno de los corredores marítimos más estratégicos del planeta, vuelve a estar en el centro de la tensión geopolítica. Este domingo, el Parlamento de Irán pidió el cierre de este paso marítimo tras los recientes ataques de Estados Unidos contra objetivos iraníes, en medio de una creciente escalada del conflicto entre Irán, Israel y EE.UU. Aunque la decisión aún debe ser aprobada por el Consejo Nacional de Seguridad de la República Islámica, su eventual ejecución podría tener un impacto económico y energético global.
Este estrecho, que separa las costas de Irán y Omán y conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán, es vital para el comercio internacional: por sus aguas transita aproximadamente el 20 % del petróleo y gas que se consume en el mundo. En promedio, unos 13 buques cisterna transportan diariamente más de 15 millones de barriles de crudo a través de esta ruta, lo que la convierte en un punto crítico para el suministro energético global.
A lo largo de los años, Irán ha amenazado con bloquear el paso en respuesta a sanciones económicas impuestas por Washington, especialmente desde la salida de Estados Unidos en 2018 del acuerdo nuclear firmado en 2015. Aunque tales amenazas no se han materializado formalmente, la zona ha sido escenario de numerosos incidentes, como ataques a buques y confiscaciones de cargueros, lo que ha mantenido en vilo al comercio marítimo internacional.
Para reducir su dependencia del estrecho, Irán inauguró en 2021 una terminal petrolera en el mar de Omán, en la ciudad de Jask. Mediante un oleoducto de 1,000 kilómetros que conecta el campo de Goreh (Bushehr) con la costa de Hormozgan, el país puede exportar crudo sin atravesar el estrecho. Inicialmente diseñado para transportar 300,000 barriles diarios, el sistema podría alcanzar el millón en fases futuras.
El último detonante ha sido la ofensiva militar israelí, que incluyó bombardeos sobre instalaciones nucleares y energéticas iraníes. Esto ha intensificado las tensiones, y si Irán decide cerrar el estrecho de Ormuz, podría desencadenar una crisis energética mundial, provocar el aumento de los precios del petróleo y alterar el comercio marítimo global, especialmente entre Asia, Europa y América del Norte.
Con la región en vilo, la comunidad internacional observa con preocupación el desarrollo de este nuevo capítulo en la ya compleja geopolítica de Medio Oriente.



