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Fujimori y Sánchez se culpan en cierre de campaña en Perú

Perú llega a esta etapa electoral tras un prolongado periodo de inestabilidad institucional, con constantes cambios de gobierno, enfrentamientos entre el Ejecutivo y el Congreso, y una creciente desconfianza ciudadana hacia la clase política.

1 de junio de 2026

A una semana de la segunda vuelta presidencial en Perú, los candidatos Keiko Fujimori y Roberto Sánchez intercambiaron fuertes acusaciones sobre la situación de inestabilidad política y social que atraviesa el país, en medio de un clima electoral marcado por la polarización, el desgaste institucional y la incertidumbre sobre el rumbo del próximo gobierno.

 

La contienda electoral se desarrolla en un escenario de alta tensión política, donde ambos aspirantes buscan consolidar apoyos decisivos en la recta final de la campaña. Fujimori, representante de Fuerza Popular, y Sánchez, de corte progresista, han centrado sus discursos en señalar responsabilidades sobre la crisis política que arrastra el país desde hace años.

 

Perú llega a esta etapa electoral tras un prolongado periodo de inestabilidad institucional, con constantes cambios de gobierno, enfrentamientos entre el Ejecutivo y el Congreso, y una creciente desconfianza ciudadana hacia la clase política. Este contexto ha influido en una campaña altamente confrontativa, donde los ataques entre candidatos han ganado protagonismo sobre las propuestas.

 

Durante sus recientes intervenciones públicas y debates, ambos candidatos se responsabilizaron mutuamente por el “caos” político, económico e institucional que enfrenta el país. Fujimori ha insistido en un discurso centrado en el orden, la seguridad y la necesidad de restablecer la autoridad del Estado, mientras que Sánchez ha acusado a sus adversarios de haber contribuido al deterioro democrático.

 

Las encuestas más recientes reflejan una contienda cerrada, con una ligera ventaja para Fujimori, aunque con un alto porcentaje de indecisos que podría ser determinante en el resultado final. Analistas señalan que el voto de último momento y la movilización en zonas urbanas serán claves para definir al próximo presidente.

 

En paralelo, el debate público se ha intensificado con acusaciones cruzadas sobre responsabilidad en crisis pasadas, lo que ha incrementado la polarización entre los distintos sectores del electorado. Esta dinámica ha convertido la recta final de la campaña en uno de los tramos más tensos del proceso electoral.

 

A pocos días de la votación, el ambiente político en Perú continúa cargado de incertidumbre, mientras ambos candidatos intensifican sus esfuerzos por captar el respaldo de los votantes indecisos que podrían inclinar la balanza en la segunda vuelta.

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