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Expansión china en América Latina genera dependencia y desplaza mano de obra local

24 de septiembre de 2025

El modelo de expansión de empresas chinas en América Latina revela un patrón sistemático que combina violaciones laborales, relaciones comerciales desiguales y desplazamiento de trabajadores locales, desafiando la narrativa oficial de Pekín sobre una cooperación “de beneficio mutuo”.

 

Investigaciones y denuncias documentan que estas operaciones refuerzan ladependencia regional de materias primas y priorizan la importación de trabajadores chinos para proyectos clave, afectando la competitividad de la industria local y generando conflictos sociales en diversos países. Honduras emerge como el ejemplo más reciente de esta dinámica.

 

El analista internacional Emmanuel Rincón explica que la región funciona principalmente como proveedora de recursos naturales minerales, petróleo y soja mientras importa productos manufacturados de alto valor desde China.

Esta dinámica generó en 2023 un déficit comercial de 33.000 millones de dólares, reflejo de 242.000 millones de importaciones frente a 208.000 millones en exportaciones hacia China.

 

El desequilibrio tiene consecuencias directas en el empleo: México reportó la pérdida de 350.000 puestos de trabajo en el sector manufacturero, y en varios países latinoamericanos, las compañías chinas han sido acusadas de incumplir leyes laborales. La OIT advierte que los conflictos no son culturales, sino resultado del rechazo de estas empresas a acatar normativas locales.

 

Ejemplos recientes incluyen:

 

Guatemala: más de 264 denuncias por explotación laboral en comercios chinos.

Brasil: rescate de 163 trabajadores en condiciones “análogas a la esclavitud” en la planta de BYD.

Perú: conflictos violentos en operaciones mineras de Shougang y MMG.

 

El discurso oficial chino de crear empleo masivo queda cuestionado por la práctica de importar su propia mano de obra, incluso en proyectos financiados como “donaciones”.

Ejemplos incluyen la construcción de laBiblioteca Nacional en El Salvador y el Estadio Nacional de Costa Rica, obras ejecutadas casi en su totalidad por trabajadores chinos.

 

En Honduras, la polémica se concentra en la construcción del Hospital del Sur en Choluteca, liderada por la estatal china SFECO Group. El alcalde local, Quintín Soriano, denunció que cerca del 80% de los empleados son extranjeros, incumpliendo el Código de Trabajo hondureño, que exige un mínimo de 90% de mano de obra nacional. Cifras oficiales señalan un 33,6% de trabajadores chinos, más del triple del límite legal.

 

La situación se ha dado con la supuesta anuencia del gobierno, que habría otorgado permisos especiales a ciudadanos chinos bajo la justificación de “técnicos especializados”, aunque en la práctica desempeñan labores que podrían cubrir trabajadores hondureños calificados.

 

El analista Rincón advierte que el beneficio económico para Honduras es limitado, ya que la importación de maquinaria, materiales y mano de obra hace que la mayor parte de la inversión regrese a China, dejando al país con infraestructura y deuda, pero con escasa creación de empleo y mínima transferencia de conocimientos técnicos.

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