El Papa limita las ofrendas en misas para frenar abusos
El papa Francisco ha aprobado nuevas restricciones sobre las ofrendas económicas vinculadas a las intenciones de misa, con el objetivo de evitar prácticas abusivas que, según el Vaticano, se han generalizado en algunos lugares del mundo.

13 de abril de 2025
El papa Francisco ha aprobado nuevas restricciones sobre las ofrendas económicas vinculadas a las intenciones de misa, con el objetivo de evitar prácticas abusivas que, según el Vaticano, se han generalizado en algunos lugares del mundo. El decreto fue emitido por el Dicasterio para el Clero, el organismo encargado de supervisar la actividad pastoral de los sacerdotes, y se hizo público este domingo.
El documento actualiza el reglamento vigente sobre la disciplina de las intenciones de la Santa Misa, es decir, el modo en que los sacerdotes deben proceder cuando los fieles solicitan una misa por una intención particular (por ejemplo, por un difunto o un enfermo) y hacen una donación económica u ofrenda a cambio.
El texto reitera que es lícito que un sacerdote reciba una ofrenda por una intención determinada, como es tradición en la Iglesia católica, pero establece límites claros:
Sólo se permite celebrar una misa con múltiples intenciones si todos los oferentes han sido informados previamente y han dado su consentimiento expreso.
La voluntad del oferente no puede asumirse por silencio ni suposición.
El sacerdote sólo podrá conservar una ofrenda por misa, y las demás deberán destinarse a parroquias necesitadas, especialmente en zonas de misión.
Asimismo, el decreto insiste en que la misa no debe ser utilizada como un medio de enriquecimiento, y recuerda que los sacramentos no deben quedar fuera del alcance de los más pobres por motivos económicos. Cualquier exigencia económica adicional en la administración de sacramentos será considerada gravemente ilícita.
“Aunque la Misa constituye la plenitud de la vida sacramental, no es un premio para los perfectos, sino un generoso remedio y alimento para los débiles”, se señala en el texto.
Estas nuevas normas se inscriben dentro del esfuerzo continuo del papa Francisco por erradicar formas de mercantilización dentro de la Iglesia, un tema que ha abordado desde el inicio de su pontificado. Ya en otras ocasiones ha criticado la práctica de “cobrar” por sacramentos o vincular las celebraciones litúrgicas con un beneficio económico desproporcionado.
En muchas partes del mundo, la costumbre de ofrecer dinero por intenciones de misa ha derivado en prácticas poco transparentes, como la acumulación de numerosas intenciones en una sola misa o el cobro por actos religiosos sin justificación pastoral. En algunos casos, esto ha generado malestar entre los fieles y ha debilitado la percepción de gratuidad y servicio que debería caracterizar la vida sacramental.
El nuevo decreto promueve una visión más solidaria y transparente, al recomendar que las ofrendas se canalicen hacia parroquias necesitadas, en lugar de centralizarse en sacerdotes
templos con más recursos. Además, fomenta que se celebren más misas con intención única, respetando así el deseo y la fe de quienes hacen una donación.
Esta reforma es parte de un impulso más amplio del Vaticano por renovar las estructuras eclesiásticas, combatir el clericalismo y devolver a la liturgia su auténtico sentido espiritual, en sintonía con las necesidades y fragilidades del pueblo de Dios.



