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El papa Francisco llama a silenciar las armas y promover la paz en su mensaje de Navidad

26 de diciembre de 2024

En su tradicional mensaje de Navidad, el papá Francisco instó este miércoles desde el balcón de la logia central de la basílica de San Pedro a que cese la violencia en Ucrania y Oriente Medio, y pidió valentía para abrir negociaciones de paz. Ante cerca de 30.000 fieles congregados en la plaza de San Pedro, el pontífice reflexionó sobre los conflictos y desafíos humanitarios que aquejan al mundo.

 

El papa pidió un alto a las hostilidades en Ucrania, señalando: “Que callen las armas en la martirizada Ucrania. Que se tenga la audacia de abrir la puerta a las negociaciones ya los gestos de diálogo y encuentro, para llegar a una paz justa y duradera”.

 

Con un enfoque en Oriente Medio, Francisco dirigió su mensaje a las comunidades cristianas de Israel y Palestina, especialmente en Gaza, donde destacó la gravedad de la situación humanitaria. “Que cese el fuego, que se liberen los rehenes y se ayude a la población extenuada por el hambre y la guerra”, añadió.

 

El papa también dedicó palabras a las crisis en África, incluyendo la epidemia de sarampión en la República Democrática del Congo, así como a los conflictos en Sudán, Burkina Faso, Malí, Níger y Mozambique. Además, pidió que se facilite el acceso de ayuda humanitaria y que se promuevan nuevas negociaciones de paz en el Cuerno de África.

 

En América, el pontífice exhortó a encontrar soluciones basadas en la verdad y la justicia para promover la armonía social, mencionando particularmente a Haití, Venezuela, Colombia y Nicaragua.

 

En su mensaje, Francisco recordó que el inicio del Año Jubilar, marcado por la apertura de la Puerta Santa, representa una invitación a la reconciliación personal y colectiva. “Invito a todas las personas, a todos los pueblos y naciones a armarse de valor para cruzar la Puerta, a hacerse peregrinos de esperanza, a silenciar las armas y superar las divisiones”, expresó.

 

El papa dedicó un momento para recordar a las víctimas de la guerra, el hambre, la pobreza y la exclusión, incluyendo niños, ancianos, refugiados, desempleados y encarcelados. También aprovechó la ocasión para pedir el perdón de las deudas que afectan a los países más pobres.

 

Finalmente, Francisco concluyó deseando “una serena y santa Navidad” e impartió la bendición Urbi et Orbi, reafirmando su llamado global a la paz, la solidaridad y la esperanza en un mundo fracturado.

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