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El Niño podría alcanzar fuerza histórica

Las proyecciones citadas por especialistas señalan una probabilidad del 69 % de que El Niño alcance una intensidad comparable con los episodios más fuertes desde que existen registros modernos

14 de agosto de 2026

El fenómeno climático de El Niño podría convertirse en uno de los episodios más intensos registrados, de acuerdo con las últimas proyecciones meteorológicas que elevan la preocupación por sus posibles efectos sobre las temperaturas, las lluvias y la disponibilidad de agua en distintas regiones del mundo.

 

El Niño es un fenómeno asociado al calentamiento anormal de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial. Ese cambio altera los patrones atmosféricos y puede provocar períodos de lluvias intensas en algunas zonas y condiciones más secas de lo habitual en otras.

 

La posibilidad de que el episodio alcance una intensidad excepcional genera especial atención en países vulnerables a las variaciones climáticas, debido a sus efectos sobre la agricultura, los recursos hídricos, la generación de energía y la seguridad alimentaria.

 

Las proyecciones citadas por especialistas señalan una probabilidad del 69 % de que El Niño alcance una intensidad comparable con los episodios más fuertes desde que existen registros modernos. Sin embargo, los expertos advierten que los pronósticos pueden cambiar conforme avance el fenómeno y se obtengan nuevos datos sobre las condiciones del océano y la atmósfera.

 

Uno de los principales impactos asociados a un El Niño intenso son las alteraciones en los patrones de precipitación. Algunas regiones pueden enfrentar lluvias extraordinarias, mientras otras experimentan períodos prolongados de sequía.

 

Para Centroamérica, el comportamiento del fenómeno representa un factor importante debido a su influencia sobre las temporadas de lluvia y la disponibilidad de agua. Los períodos secos pueden afectar especialmente a las zonas agrícolas y a comunidades que dependen de fuentes naturales para abastecerse.

 

El sector agrícola figura entre los más expuestos. Una reducción de las precipitaciones puede afectar la producción de granos básicos y otros cultivos, mientras que lluvias excesivas pueden provocar inundaciones, erosión y pérdida de cosechas.

 

La disponibilidad de agua también puede verse comprometida. Los bajos niveles en embalses, ríos y otras fuentes de abastecimiento pueden generar restricciones para el consumo humano, la agricultura y la generación hidroeléctrica.

 

Otro efecto que preocupa es el aumento de las temperaturas. Los episodios fuertes de El Niño suelen coincidir con condiciones de calor más extremo en distintas partes del planeta, lo que puede incrementar la demanda de energía y elevar los riesgos para la población vulnerable.

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