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El Niño amenaza con ser uno de los más intensos registrados

El Centro de Predicción Climática de Estados Unidos informó que las condiciones de El Niño continúan fortaleciéndose y existe una alta probabilidad de que el fenómeno permanezca activo hasta inicios de 2027.

11 de julio de 2026

Expertos climáticos de Estados Unidos advirtieron que el fenómeno de El Niño previsto para 2026 podría alcanzar una intensidad histórica, con potencial para ubicarse entre los eventos más fuertes registrados desde que existen mediciones modernas. El pronóstico genera preocupación por sus posibles efectos en los patrones de lluvia, temperaturas y condiciones climáticas extremas en distintas regiones del mundo.

 

El Niño es un fenómeno climático asociado al calentamiento anormal de las aguas del océano Pacífico ecuatorial, capaz de alterar los patrones atmosféricos y modificar el comportamiento del clima en diferentes continentes. Sus efectos pueden provocar periodos de sequía en algunas zonas, lluvias intensas en otras y aumentos de temperatura que afectan la agricultura, los recursos hídricos y la actividad económica.

 

El Centro de Predicción Climática de Estados Unidos informó que las condiciones de El Niño continúan fortaleciéndose y existe una alta probabilidad de que el fenómeno permanezca activo hasta inicios de 2027. Los especialistas estiman que durante los últimos meses de 2026 podría alcanzar una categoría considerada muy fuerte.

 

Los pronósticos meteorológicos señalan que El Niño podría convertirse en uno de los episodios más destacados desde 1950, debido a la magnitud del calentamiento registrado en el Pacífico y la evolución de las condiciones oceánicas y atmosféricas asociadas al fenómeno. Según las estimaciones, existe una probabilidad cercana al 81 % de que alcance una intensidad muy fuerte entre octubre y diciembre de este año.

 

La posible llegada de un evento de gran intensidad mantiene en alerta a autoridades y especialistas, quienes advierten que sus consecuencias podrían sentirse en diferentes sectores. La producción agrícola, la disponibilidad de agua y la planificación ante fenómenos extremos serían algunas de las áreas que podrían verse afectadas.

 

En Centroamérica, los efectos de El Niño suelen estar relacionados con cambios en los ciclos de lluvia, períodos secos más prolongados y condiciones que pueden impactar los cultivos y las reservas de agua. Por ello, los países de la región mantienen vigilancia sobre la evolución del fenómeno para preparar medidas de prevención.

 

Organismos internacionales han recomendado fortalecer los sistemas de monitoreo climático y adoptar medidas anticipadas para reducir riesgos en comunidades vulnerables. La planificación resulta clave especialmente para sectores como la agricultura y la generación de energía, que dependen directamente de las condiciones meteorológicas.

 

Los especialistas recuerdan que la intensidad de El Niño puede variar durante su desarrollo y que los pronósticos continúan siendo actualizados conforme avanzan las observaciones del océano y la atmósfera. Sin embargo, las señales actuales indican que el fenómeno podría tener un impacto significativo durante la segunda mitad de 2026.

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