EEUU mantiene redadas migratorias pese a cierre parcial del DHS
La administración Trump, sin embargo, sostiene que la continuación de las operaciones de ICE y de otras unidades del DHS es necesaria para mantener lo que consideran una frontera y un sistema migratorio y «seguro».

16 de febrero de 2026
La administración del presidente Donald Trump aseguró que las operaciones de redadas migratorias continuarán en todo el país a pesar de que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) se encuentra en cierre parcial por falta de financiamiento aprobado por el Congreso. La declaración fue hecha por Tom Homan, conocido como el “zar de la frontera” en la actual gestión.
El cierre parcial del DHS se produjo tras un estancamiento en las negociaciones presupuestarias entre legisladores, lo que ha dejado sin fondos a esa agencia, que incluye a importantes dependencias encargadas de la seguridad fronteriza y migratoria como el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos. A pesar de esta situación, Homan aseguró que las acciones de despliegue y arresto de inmigrantes indocumentados no se detendrán.
En declaraciones a medios, el funcionario afirmó que, aunque muchos agentes no recibirán salario durante el periodo sin financiamiento, esto no impedirá que continúen aplicando la política de mano dura migratoria promovida por la administración Trump, catalogándola como parte fundamental de su mandato. “Los oficiales de ICE no recibirán pago, pero parece que se están acostumbrando… así que no, la misión migratoria continúa”, expresó, en referencia a la continuidad de las redadas.
El anuncio coincide con un contexto en el que las políticas migratorias de EEUU han sido objeto de intensos debates y protestas, especialmente en ciudades donde operativos de arresto masivo han generado rechazo y llamados a reformas más estrictas sobre los métodos utilizados. A pesar de ello, el Gobierno ha defendido la continuidad de las medidas de expulsión y control como parte de su enfoque de seguridad nacional.
El cierre parcial del DHS también ha generado tensiones políticas dentro de Washington, ya que la falta de acuerdo en el Congreso para financiar la dependencia ha dejado a miles de empleados federales trabajando sin paga, afectando servicios que van desde la seguridad en aeropuertos hasta la gestión migratoria. Democraticos y republicanos se mantienen divididos sobre los términos de cualquier nuevo financiamiento.
Organizaciones de derechos civiles y grupos que defienden a la comunidad migrante han expresado su preocupación por la continuación de las redadas durante el cierre, señalando que la ausencia de supervisión plena del DHS podría agravar situaciones de derechos humanos y aumentar el temor entre familias inmigrantes.
La administración Trump, sin embargo, sostiene que la continuación de las operaciones de ICE y de otras unidades del DHS es necesaria para mantener lo que consideran una frontera y un sistema migratorio «seguro» y en cumplimiento de la ley, aun en medio de la paralización parcial del poder Ejecutivo.



