EEUU congela diálogo comercial con Canadá
Estados Unidos no contempla, por ahora, retomar las negociaciones comerciales con Canadá, luego del fracaso de las conversaciones bilaterales y la entrada en vigor de nuevos aranceles de hasta 50 % sobre determinados productos canadienses

24 de agosto de 2026
Estados Unidos no contempla, por ahora, retomar las negociaciones comerciales con Canadá, luego del fracaso de las conversaciones bilaterales y la entrada en vigor de nuevos aranceles de hasta 50 % sobre determinados productos canadienses. La decisión profundiza la tensión económica entre ambos países, dos de los principales socios comerciales de América del Norte.
El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, responsabilizó a Ottawa por el estancamiento de las conversaciones y sostuvo que Canadá no aceptó cerrar un acuerdo bajo los términos que Washington consideraba previamente discutidos. Por ahora, no existe una nueva fecha establecida para reanudar las negociaciones.
La ruptura se produjo después de varios días de conversaciones intensas entre los equipos de ambos gobiernos. Las partes habían mostrado señales de acercamiento, pero las diferencias sobre sectores específicos y las condiciones para aplicar alivios arancelarios terminaron impidiendo un acuerdo.
Con el fracaso del diálogo, Estados Unidos puso en marcha aranceles del 50 % sobre alrededor de 20,000 millones de dólares en productos canadienses, una medida que afecta aproximadamente al 5 % de las exportaciones de Canadá hacia el mercado estadounidense.
Algunos bienes que anteriormente contaban con protección bajo el T-MEC también quedaron alcanzados por las nuevas tarifas.
El Gobierno canadiense, encabezado por el primer ministro Mark Carney, respondió anunciando medidas de represalia. Ottawa prevé aplicar aranceles equivalentes, bajo el principio de responder “dólar por dólar”, a partir del 8 de septiembre, dirigidos a determinados productos estadounidenses.
Carney calificó las nuevas condiciones planteadas por Washington como perjudiciales para Canadá y defendió la posición de su Gobierno de no aceptar un acuerdo que considere desfavorable para los intereses económicos y la soberanía del país.
La disputa podría tener consecuencias más amplias debido al elevado nivel de integración comercial entre ambas economías. Sectores como la industria automotriz, los metales, la agricultura y la energía mantienen una fuerte dependencia del intercambio bilateral.
Por ahora, Washington mantiene cerrada la puerta a una nueva ronda formal de conversaciones, mientras Ottawa prepara su respuesta comercial. El conflicto deja en suspenso la posibilidad de alcanzar un acuerdo a corto plazo y aumenta la incertidumbre para empresas de ambos países.



