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El presidente cubano también criticó las recientes acciones de Washington y las declaraciones del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, quien ha planteado una política de mayor presión sobre La Habana.

25 de agosto de 2026

El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, reconoció que las conversaciones entre Cuba y Estados Unidos atraviesan un punto muerto, pese a los contactos mantenidos entre ambos gobiernos.

El mandatario aseguró, sin embargo, que la isla no se encuentra al borde de un colapso y defendió la capacidad del país para enfrentar la actual crisis.

 

En una entrevista concedida al diario brasileño Folha de S.Paulo, Díaz-Canel señaló que existe disposición para mantener el diálogo, pero que hasta ahora no se ha conseguido avanzar hacia una agenda concreta entre La Habana y Washington.

 

El gobernante cubano cuestionó además las condiciones planteadas por la administración del presidente Donald Trump y sostuvo que, desde su perspectiva, no puede existir una negociación mientras Cuba esté sometida a presiones externas.

 

Las declaraciones se producen mientras Cuba atraviesa una severa situación económica y energética. Distintos reportes señalan una contracción de la economía superior al 15 % entre 2020 y 2025, además de dificultades relacionadas con el suministro de combustible, prolongados apagones, transporte público y acceso a determinados productos básicos.

 

Díaz-Canel reconoció que la situación es “sumamente compleja” y que existe sufrimiento entre la población, pero rechazó la idea de que el país esté próximo a un colapso.

El mandatario atribuyó buena parte de las dificultades a las medidas estadounidenses y defendió la capacidad de resistencia de los cubanos.

 

El presidente cubano también criticó las recientes acciones de Washington y las declaraciones del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, quien ha planteado una política de mayor presión sobre La Habana.

 

En paralelo, la administración Trump ha incrementado las medidas económicas contra Cuba.

El pasado 20 de agosto, Estados Unidos anunció nuevas sanciones dirigidas contra funcionarios y entidades vinculadas con sectores estratégicos de la economía cubana.

 

Díaz-Canel defendió además las 176 reformas económicas aprobadas por su Gobierno y rechazó que estas representen un giro hacia el capitalismo. Según su posición, los cambios buscan modificar y descentralizar determinados mecanismos económicos sin abandonar el modelo socialista.

 

El futuro del diálogo con Washington permanece incierto mientras continúan las diferencias sobre las condiciones para una eventual negociación. Por ahora, La Habana sostiene que está dispuesta a conversar, pero sin aceptar imposiciones externas.

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