Crisis en Cuba se agrava por restricciones de petróleo de EEUU
El presidente cubano Miguel Díaz‑Canel confirmó que desde diciembre Cuba no recibe petróleo desde el extranjero debido a restricciones externas impulsadas por Washington, lo que ha provocado una caída drástica en la disponibilidad de combustible para motores diésel y fueloil.

7 de febrero de 2026
La escasez de combustible en Cuba, profundizada por medidas de presión de Estados Unidos, comenzó a afectar seriamente aspectos básicos de la vida cotidiana en la isla, con impactos en el transporte público, la educación y servicios de salud, reportan autoridades y medios internacionales.
El presidente cubano Miguel Díaz‑Canel confirmó que desde diciembre Cuba no recibe petróleo desde el extranjero debido a restricciones externas impulsadas por Washington, lo que ha provocado una caída drástica en la disponibilidad de combustible para motores diésel y fueloil. Esta situación ha provocado reducciones drásticas en servicios públicos y paralizado la generación energética en varias zonas del país.
Las consecuencias ya son visibles: el transporte público ha visto suspendidas muchas de sus rutas, con la población obligada a buscar alternativas como caminar o utilizar medios no motorizados; las universidades han extendido la educación semipresencial debido a la falta de energía estable; y sectores como los hospitales han tenido que priorizar el uso del combustible limitado para servicios esenciales.
Ante la falta de suministros energéticos, el gobierno cubano implementó medidas de emergencia que incluyen restricciones en la venta de combustible, reducción de la semana laboral en empresas estatales y ajustes en servicios públicos para intentar mitigar el impacto.
Además, en gran parte de la isla se registran apagones prolongados, que amplían la crisis más allá del transporte y obligan a la población a adaptarse a horarios limitados de electricidad y servicios básicos.
La Oficina de la ONU ha advertido sobre la posibilidad de un colapso humanitario si la escasez de petróleo continúa, dada la dependencia de Cuba de importaciones energéticas que han sido interrumpidas. Mientras tanto, el gobierno cubano ha denunciado que las acciones de Estados Unidos equivalen a una “asfixia energética” destinada a debilitar a la nación caribeña, aunque también ha admitido que la crisis exigirá mayores sacrificios por parte de la población.
Washington, por su parte, ha combinado estas presiones con el anuncio de ayuda humanitaria limitada, vía fondos para enfrentamientos a emergencias, aunque La Habana ha tildado esas iniciativas de insuficientes frente a las dificultades generalizadas.
La falta de petróleo ha profundizado una de las peores crisis energéticas en décadas para Cuba: con servicios esenciales en riesgo y sectores enteros paralizados, la nación enfrenta ahora una encrucijada sobre cómo garantizar provisiones básicas, mantener servicios públicos y gestionar la creciente frustración social en medio de restricciones que impactan tanto la economía como la vida diaria de millones de cubanos.



