Campesinos colombianos claman por ayuda tras terremoto
El alcalde encargado de El Cairo reconoció que inicialmente las labores de evaluación se concentraron en el área urbana, aunque posteriormente comenzaron a enviarse ayudas hacia las zonas campesinas.

17 de agosto de 2026
Una bandera blanca con el mensaje “Ayuda, SOS” se convirtió en una señal de auxilio para familias campesinas afectadas por el terremoto que golpeó Colombia el pasado 10 de agosto. En zonas rurales de Ansermanuevo y El Cairo, en el Valle del Cauca, habitantes aseguran que todavía esperan una evaluación oficial de los daños en sus viviendas.
Las familias enfrentan un escenario complicado: algunas casas quedaron parcialmente destruidas y otras presentan daños que generan temor ante la posibilidad de nuevos derrumbes. En varios casos, los afectados permanecen en sus propiedades porque necesitan conocer primero si las estructuras todavía son habitables.
En sectores rurales como Los Mudos y Las Brisas, los habitantes aseguran que la asistencia recibida ha sido principalmente de personas que transitan por las carreteras cercanas. Los pobladores solicitan materiales para reparar sus viviendas, especialmente láminas para reconstruir los techos afectados.
Uno de los casos es el de una familia cuya vivienda también funcionaba como fuente de ingresos mediante actividades de pesca deportiva y hospedaje. El terremoto dejó daños severos tanto en la casa como en el pequeño negocio familiar, aumentando la incertidumbre económica de sus propietarios.
El sismo de magnitud 7,4, ocurrido el 10 de agosto, provocó daños en amplias zonas del centro y occidente de Colombia. El desastre dejó cientos de fallecidos, miles de personas afectadas y numerosos daños en viviendas e infraestructura.
La emergencia también ha puesto a prueba la capacidad de respuesta de las autoridades, especialmente en las comunidades rurales. El alcalde encargado de El Cairo reconoció que inicialmente las labores de evaluación se concentraron en el área urbana, aunque posteriormente comenzaron a enviarse ayudas hacia las zonas campesinas.
Mientras continúan las labores de atención y evaluación, los habitantes de estas comunidades permanecen a la espera de especialistas que determinen cuáles viviendas pueden ser ocupadas y cuáles representan un riesgo. Para ellos, la bandera blanca instalada frente a una de las casas resume una petición urgente: que la ayuda también llegue al campo.



