Bukele inicia último año de mandato con alta popularidad
Durante su gestión, el gobierno de Bukele ha mantenido una política de seguridad de mano dura que ha transformado significativamente los niveles de violencia en el país, reduciendo de forma notable la tasa de homicidios y desarticulando estructuras de pandillas que operaban a nivel nacional.

1 de junio de 2026
El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, comenzó el último año de su segundo mandato consecutivo con niveles de aprobación aún elevados gracias a su política de seguridad, aunque también enfrenta crecientes demandas ciudadanas relacionadas principalmente con la economía, el costo de vida y preocupaciones sobre derechos humanos, en medio de un debate regional sobre su modelo de gobierno.
Bukele consolidó su imagen internacional tras la drástica reducción de los homicidios en El Salvador, resultado de una estrategia de seguridad que incluyó un estado de excepción y la captura masiva de presuntos miembros de pandillas. Estas medidas han sido el eje central de su administración y explican en gran parte su alta popularidad sostenida.
Sin embargo, el modelo también ha sido objeto de críticas por organizaciones de derechos humanos, que señalan detenciones masivas, denuncias de abusos y un debilitamiento progresivo de los contrapesos institucionales. A esto se suma un escenario económico que continúa siendo una de las principales preocupaciones de la población salvadoreña.
Durante su gestión, el gobierno de Bukele ha mantenido una política de seguridad de mano dura que ha transformado significativamente los niveles de violencia en el país, reduciendo de forma notable la tasa de homicidios y desarticulando estructuras de pandillas que operaban a nivel nacional.
No obstante, este enfoque ha venido acompañado de alertas de organismos internacionales sobre posibles violaciones a derechos fundamentales, así como cuestionamientos sobre el impacto de las detenciones masivas en la población carcelaria y el debido proceso judicial.
En el plano interno, distintos sectores sociales han comenzado a trasladar su atención hacia problemas económicos, como el empleo, los precios de bienes básicos y las oportunidades de crecimiento, lo que ha generado nuevas presiones sobre el Ejecutivo en esta etapa de su mandato.
Pese a ello, Bukele mantiene un respaldo mayoritario en la opinión pública, lo que continúa posicionándolo como una de las figuras políticas más influyentes de América Latina, en un momento en el que su modelo sigue siendo observado y debatido dentro y fuera de la región.



