
Altos cargos militares iraníes mueren en ataques israelíes junto a científicos y civiles
14 de junio de 2025

En el ataque israelí más reciente en suelo iraní, fueron eliminados varios de los más altos mandos militares de Irán, entre ellos Mohamad Hosein Baqeri, jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, y Hossein Salamí, comandante en jefe de la Guardia Revolucionaria, además de otros altos oficiales, científicos nucleares y decenas de civiles.
Mohamad Hosein Baqeri, considerado el segundo militar más poderoso del país tras el líder supremo Alí Jameneí, era un experto en inteligencia militar y geopolítica. Nacido en 1960 en Teherán, Baqeri participó en la guerra Irán-Irak y dirigió el Estado Mayor desde 2016. Fue sancionado por Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea, esta última por su implicación en el envío de drones a Rusia para la guerra en Ucrania. Su puesto será ocupado por el mayor general Abdorrahim Musaví.
Hossein Salamí, nacido en 1960, fue nombrado comandante en jefe de la Guardia Revolucionaria en 2019, en un contexto de creciente tensión con Estados Unidos. Reconocido por su discurso combativo contra Israel, Estados Unidos y Arabia Saudí, Salamí estuvo al mando durante ataques masivos con misiles y drones hacia Israel en 2024. Tras su muerte, el general Mohammad Pakpur asumirá el cargo.
Otros oficiales fallecidos incluyen al general Amir Ali Hajizadeh, jefe de la Fuerza Aérea de la Guardia Revolucionaria y responsable del programa de misiles y drones, implicado también en el derribo accidental del vuelo ucraniano 752 en 2020; y al general Gholam Ali Rashid, comandante del Cuartel General Central Khatam al-Anbiya y sancionado por la UE por apoyar a Rusia.
Asimismo, murieron al menos seis científicos nucleares clave, entre ellos Mohammad Mehdi Tehranchi y Fereydoun Abbasi, ambas figuras destacadas en el desarrollo del programa atómico iraní.
Según reportes no oficiales, en total se contabilizan unas 70 muertes y más de 300 heridos civiles durante estos ataques.
Estos hechos representan un golpe estratégico y simbólico contra la estructura militar y científica iraní, incrementando la tensión en la región y en las relaciones internacionales, mientras la comunidad global observa la evolución del conflicto.



