
Acción de Gracias con miedo: familias migrantes viven ausencias en EEUU
27 de noviembre de 2025

Mientras millones de estadounidenses celebran el Día de Acción de Gracias con la tradicional cena de pavo, muchas familias migrantes viven la festividad con temor, sillas vacías y un ambiente de incertidumbre. En ciudades como Charlotte, Chicago, Los Ángeles, Houston y Miami, el aroma del pavo se mezcla con la ansiedad provocada por las recientes redadas de inmigración de la Administración Trump.
Historias como la de Eugenia Blanco, entrenadora deportiva venezolana residente en Florida, ilustran el impacto del fin del Estatus de Protección Temporal (TPS) para 600,000 venezolanos. “Mis padres regresaron a Venezuela, mis tíos y primos no salen de casa. Cualquier bocado de pavo me sabría amargo”, relató. Otros, como Juan de Dios Rodríguez, camarero mexicano en Carolina del Norte, enfrentan pérdidas de empleo y miedo constante a ser confundidos con indocumentados, mientras familiares cercanos son detenidos por ICE.
Las organizaciones caritativas han notado el efecto de las redadas: despensas y bancos de alimentos reciben menos visitantes por temor a ser arrestados. En Seattle, la directora ejecutiva de NorthWest destacó que las recientes detenciones redujeron drásticamente la asistencia de personas que buscaban pavos y alimentos para la cena. En Chicago, parroquias retomaron la entrega de cenas a domicilio para garantizar que quienes permanecen en sus hogares puedan celebrar, aunque con limitaciones y precaución.
El impacto va más allá de la logística: el miedo y la incertidumbre han transformado la celebración histórica de la nación. Activistas y líderes comunitarios destacan la ironía de que un país que celebra la llegada de inmigrantes originales hoy persigue a quienes sostienen su economía. “Acción de Gracias no sabe igual. Cuando uno compra comida con miedo, deja de ser un festejo”, escribió Julissa Arce, activista mexicoestadounidense, en X.
Según datos del Departamento de Seguridad Nacional, Estados Unidos expulsó cerca de 400,000 migrantes en los primeros 250 días de la segunda administración Trump, con la meta de remover 600,000 personas en el primer año. La combinación de deportaciones masivas, cierre de negocios y miedo generalizado ha convertido este Thanksgiving en un día marcado por la ausencia, la preocupación y la resiliencia de las comunidades migrantes.



