top of page

Guns N’ Roses convirtió El Salvador de un paraíso a una jungla bajo la lluvia

19 de octubre de 2025

San Salvador… Octubre 4 de 2025…

 

Bajo un cielo gris y un ambiente cargado de expectativa esa fecha quedará grabada como una ocasión legendaria para el rock en Centroamérica. El Estadio Jorge “El Mágico” González se transformó en un templo del sonido, la nostalgia reinaba en un ambiente que marcaba un tributo a la década de los 80´s, y en especial de la escena del Sunset Strip Boulevard de Los Angeles donde el glam marco una fuerte notoriedad de una escena que vería el nacimiento de importantes nombres como Mötley Crüe, Poison, Ratt, Quiet Riot ganaban espacio y público, pero los reflectores se los llevaría unos chicos que con actitud rebelde mezclaban un sonido sucio, visceral y callejero llevan el sonido del punk, hard rock y blues a las masas, dejando en contraste una escena llena de brillo y laca para el cabello, y quienes se consideraron la banda más peligrosa del mundo trajeron polvo, sudor y rabia. Esa banda se llamaba Guns N’ Roses, una propuesta que marcó generaciones, y que en su más reciente visita volvió a demostrar que el tiempo puede pasar, pero el espíritu del rock no envejece.

ree

Más de 30 mil almas de varias generaciones, provenientes de Honduras, Nicaragua, Guatemala y de todos los rincones de El Salvador se congregaron en una cita que trascendió lo musical. Fue una peregrinación de fans que cruzaron carreteras, fronteras y tormentas con una única promesa en el corazón: ver en vivo a una de las agrupaciones más influyentes del rock de los últimos cuarenta años.

ree

Desde temprano, las calles cercanas al estadio se convirtieron en un desfile de camisetas negras, chaquetas de cuero, bandanas rojas y botas empapadas.

Los fans, algunos acompañados de sus hijos quienes ven en ellos la nueva generación del rock, formaban filas interminables mientras los vendedores ambulantes ofrecían todo tipo de recuerdos: pines con el rostro de Axl, sombreros de copa tipo Slash y camisetas con el logo clásico de las rosas cruzadas por revólveres.

ree

La lluvia, que acompañó toda la jornada, no fue obstáculo. Al contrario, se convirtió en un símbolo del espíritu inquebrantable de los asistentes. Cada gota parecía anticipar la tormenta sonora que estaba por desatarse. En medio del bullicio, una frase se repetía entre la gente congregada en el estadio: “Esta noche será histórica”.

El honor de abrir la velada recayó en la banda nacional RAN42K, quienes ofrecieron una presentación sólida y enérgica. Con un sonido moderno, pero fiel a las raíces del rock alternativo, lograron encender los ánimos del público. Los aplausos fueron unánimes y la sensación de orgullo nacional llenó el aire: el talento salvadoreño estaba listo para compartir escenario con los gigantes.

ree

Carlos Garzona, vocalista de RAN comparte que la banda recibió con enorme entusiasmo y compromiso la noticia de ser teloneros de los Gunners, considerándolo un reconocimiento a siete años de trabajo constante y una vitrina invaluable para su música. Carlos describe la experiencia como intensa y vertiginosa, comparable a una montaña rusa, donde la preparación técnica y emocional fue clave para disfrutar el momento sin perder autenticidad ante un público exigente.

 

Reconoce que tocar frente a miles de personas supone presión, pero su enfoque fue mantenerse fieles a su estilo y confiar en la preparación. Destaca que cada EP representa una nueva etapa creativa y que actualmente trabajan en un nuevo material más pesado y cercano al stoner rock. Prefieren lanzar EPs por su dinamismo y porque les permite mantenerse activos.

ree

El grupo continúa apostando por el inglés como vehículo natural de expresión, influenciados por la herencia musical anglosajona de Garzona. Valoran las experiencias previas junto a Scorpions y Guns N’ Roses como lecciones sobre energía escénica y conexión emocional.

Miran con optimismo el crecimiento del rock salvadoreño y centroamericano, y animan a los músicos jóvenes a ser persistentes, apoyarse entre sí y crear sin miedo.

 

El trabajo de Star Ticket, la promotora encargada de la producción, fue impecable. Pese al desafío del clima, el despliegue técnico, el sonido, las pantallas y la seguridad se desarrollaron con precisión milimétrica. El escenario, adornado con pantallas LED gigantes y luces incandescentes, se erigía como una fortaleza esperando el rugido de las guitarras.

ree

Un poco pasados de las 8.30pm, las luces se apagaron y un rugido atronador recorrió el estadio.

El mítico riff de guitarra de Welcome to the Jungle marcó el inicio de una noche que quedará tatuada en la memoria colectiva. Axl Rose, irrumpía en escena corriendo de un lado a otro, como si el tiempo nunca hubiera pasado. Su voz, rasposa y potente, sonó con una energía renovada, desatando una ovación ensordecedora.

ree

Slash, con su guitarra Gibson Les Paul y su inseparable melena rizada, se robó la atención con un solo inicial que electrizó cada rincón del estadio. A su lado, Duff McKagan mantenía el pulso exacto del bajo, aportando esa base sólida que ha definido a la banda desde los ochenta.

Cada riff, cada golpe de batería y cada nota del teclado de Dizzy Reed contribuían a una sinfonía salvaje que mezclaba poder y precisión que se complementaba perfectamente con las aportaciones de Melissa Reese y de la presencia del nuevo chico en el barrio como Axl mencionaba al momento de presentar a cada uno de sus compañeros en este caso Isaac Carpenter, quien se encargaba de ser el metrónomo humano del grupo, este último reemplazaba a Frank Ferrer antes de iniciar su gira mundial.

ree

El público respondió con una energía que desbordó las gradas. Cánticos, saltos y lágrimas se mezclaban con la lluvia. Para muchos Guns N’ Roses no solo tocaba: invocaba recuerdos.

Cada canción se sentía como un viaje a la juventud, a los años en los que la música era una declaración de libertad.

 

El setlist fue un recorrido por toda la historia de la banda, desde los himnos de Appetite for Destruction hasta las piezas más recientes de Chinese Democracy.

Temas como Mr. Brownstone, It’s So Easy, Live and Let Die, Estranged y You Could Be Mine hicieron vibrar el suelo, mientras las pantallas mostraban imágenes del pasado glorioso de la banda.

ree

El público encontró también sorpresas: la banda interpretó Slither, original de Velvet Revolver, y que Axl la hizo como suya en el escenario, al igual que Thunder and Lightning de Thin Lizzy con Duff en la voz, y Sabbath Bloody Sabbath, homenajeando a Black Sabbath, ídolos de su infancia, cuya versión fue estrenada meses atrás en el concierto tributo Back To The Beggining.

Así con el paso del tiempo cada interpretación era recibida con una mezcla de asombro y gratitud.

ree

Cuando llegaba el turno de Sweet Child O’ Mine, el estadio entero se convirtió en un coro unificado. Miles de gargantas cantaron al unísono, y las luces de los teléfonos emulaban perfectamente a un lago lleno de luciérnagas que dieron ese ambiente íntimo y perfecto a la vez, acompañadas por el inconfundible solo de Slash, fue un momento que puso la piel de gallina hasta al más curtido de los asistentes.

ree

El punto culminante de la noche fue, sin duda, November Rain, la balada per excelencia de los Gunners, y aquello fue como si el universo hubiera querido regalar un toque cinematográfico, una leve llovizna comenzó a caer justo cuando Axl se sentó frente al piano al tocar los primeros acordes de este clásico, y para el público fue una mezcla tanto de sorpresa como de nostalgia y magia. Las luces se suavizaron, el público levantó sus celulares y la imagen fue perfecta: un mar de luces, gotas cayendo y una balada inmortal resonando en el aire.

ree

Slash caminó hacia el borde del escenario, empapado, y ejecutó uno de los solos más memorables del rock mientras que la humedad bajaba la intensidad en el cielo salvadoreño. Fue un momento místico, casi poético: la música, el agua y la emoción se fundieron en una sola experiencia sensorial. Muchos lloraron. Otros simplemente cerraron los ojos y dejaron que la historia los atravesara, mientras que arriba, los músicos demostraron una química impecable. A pesar de los años, la banda sigue sonando poderosa, moderna y fiel a su esencia.

La conexión entre ellos era palpable. Sonreían, se miraban, improvisaban, disfrutaban.

Había algo genuino en la forma en que se entregaban, algunos retractores pensaban a primera impresión que verían a una banda acabada, pero al final callaron bocas porque estarían en presencia de una banda veterana con un claro mensaje al mundo; estamos más vivos que nunca.

ree

El final fue una explosión de la mano de Paradise City que literalmente hizo retumbar San Salvador. Las luces envolvieron el estadio mientras el público saltaba y gritaba cada verso y en cada punto del Mágico González.

El sonido del último acorde se mezcló con aplausos que duraron varios minutos.

ree

Cuando las luces se encendieron y la banda se despidió con un ¡Thank you, El Salvador!, la multitud sabía que había sido testigo de algo más que un concierto. Había sido una ceremonia, un reencuentro con el pasado y una reafirmación del poder eterno del rock.

ree

Lo que se vivió esa noche no fue solo un espectáculo. Fue un evento cultural, un símbolo de unión regional. Miles de personas viajaron desde Tegucigalpa, Managua y Ciudad de Guatemala para compartir una experiencia colectiva que rompió barreras geográficas. En un mundo fragmentado por las fronteras y las diferencias, pero que el rock volvió a ser ese lenguaje universal que conecta corazones sin importar banderas, marcando un momento único de hermandad que la música se encargo de juntar en toda la jornada, pero en especial de las 3 horas vividas de este show que se va para lo mejor de 2025 a pesar que en el llamado Pulgarcito de América también hicieron catedra otros nombres importantes como Judas Priest y Megadeth, pero el listón lo dejaría en alto Axl y compañía en esa noche memorable.

ree

Para las miles de almas que asistieron ahí, ese fue el concierto de sus vidas. Para otros, el cumplimiento de un sueño pendiente. Pero para todos, una noche que reafirmó lo que siempre se ha dicho: Guns N’ Roses no es solo una banda, es una leyenda viviente.

ree

Cuando los últimos asistentes abandonaban el estadio, empapados pero sonrientes, las calles de San Salvador seguían vibrando. En cada conversación, en cada foto, en cada voz ronca de tanto cantar, quedaba la huella de una experiencia compartida.

 

Las luces del Mágico González se apagaron, pero el eco de Welcome To The Jungle o Dead Horse seguían flotando en el aire, como un recordatorio de que el rock no pertenece al pasado: vive, respira y sigue escribiendo su historia en cada escenario, en cada fan y en cada corazón que late al ritmo de una guitarra eléctrica.

ree

De algo es seguro para la historia… esa noche Guns N’ Roses convirtió El Salvador de un paraíso a una jungla bajo la lluvia

 

Este fue su setlist:

 

Welcome to the Jungle

Mr Brownstone

It´s So Easy

Bad Obssesion

Slither-  Velvet Revolver cover

Pretty Tied Up

Live And Let Die

Estranged

Yesterdays

Knocking on Heaven´s Door

You Could Be Mine

Don´t Cry

Hard Skool

Double Talkin´ Jive

Sabbath Bloody Sabbath

Civil War

Thunder and Lightning - Thin Lizzy cover Duff in vocals

Rocket Queen

Dead Horse

Coma

Slash Solo

Sweet Child O´ Mine

November Rain

Wichita Linenman Glenn Campbell cover

Absurd

Nightrain

Paradise City

 

Agradecimientos especiales a Flor Barillas y Henry Chacón de Starticket por su apoyo en la realización de este reporte

 

Fotografías y video: Ángel Aguilera

Fotografías y Texto: Johonny González (@conexionrockhn)

Imágenes de escenario: Guns N´ Roses Press Team

bottom of page