La compra que rompió la amistad de Jackson y McCartney

14 de agosto de 2026
El 14 de agosto de 1985, Michael Jackson protagonizó una de las operaciones más recordadas de la industria musical al adquirir por 47,5 millones de dólares el catálogo editorial de ATV Music Publishing, que incluía los derechos de publicación de más de 200 canciones de los Beatles.
La compra terminó superando las ofertas realizadas por Paul McCartney y Yoko Ono y convirtió al artista estadounidense en propietario de una parte especialmente valiosa del repertorio musical del siglo XX.
La operación tuvo un componente particularmente llamativo porque Jackson y McCartney mantenían una relación de amistad. El exintegrante de los Beatles incluso había aconsejado anteriormente al cantante estadounidense que invirtiera en el negocio de la música y conociera mejor el valor económico de los derechos de autor.
Jackson siguió el consejo, aunque el resultado terminó afectando profundamente su relación con McCartney. La adquisición del catálogo generó un distanciamiento entre ambos músicos que con el tiempo se convirtió en una de las historias más conocidas de la industria discográfica.
ATV Music Publishing controlaba los derechos editoriales de un amplio repertorio musical, entre ellos numerosas composiciones de Lennon y McCartney. Para Jackson, la operación representaba una inversión estratégica que le permitía obtener ingresos cada vez que las canciones de ese catálogo fueran utilizadas comercialmente.
La compra también mostró que los derechos musicales podían convertirse en activos de enorme valor económico. Jackson no solamente estaba adquiriendo canciones, sino una fuente potencial de ingresos a largo plazo vinculada con algunas de las composiciones más exitosas de la historia.
McCartney había intentado recuperar el control sobre las canciones que había escrito junto a John Lennon, pero no consiguió superar la oferta presentada por Jackson. Para el músico británico, la situación fue especialmente dolorosa porque consideraba que esos derechos tenían un enorme significado personal y artístico.
A partir de entonces, la relación entre ambos se deterioró considerablemente. Aunque Jackson y McCartney habían trabajado juntos y mantenido una estrecha amistad, la compra del catálogo se convirtió en un punto de quiebre.
La decisión tendría además consecuencias mucho más allá de aquella disputa personal. El catálogo adquirido por Jackson continuó aumentando su valor con el paso de los años y se convirtió en uno de los activos más importantes de su patrimonio.
La operación del 14 de agosto de 1985 es recordada como un momento decisivo para Jackson y para la industria musical. El cantante demostró que los derechos de autor podían convertirse en una poderosa herramienta de inversión y que el negocio musical no dependía únicamente de vender discos o realizar conciertos.
La paradoja quedó marcada en la historia: McCartney aconsejó a su amigo Jackson invertir en derechos musicales y terminó enfrentado con él después de que el artista comprara precisamente uno de los catálogos que el exBeatle quería recuperar.
Décadas después, aquella adquisición continúa siendo considerada una de las operaciones más importantes en la historia de la propiedad musical y uno de los episodios más singulares de la relación entre dos gigantes de la música popular.
