
NO HAY QUE ESPERAR MÁS TRAGEDIAS PARA PONER ORDEN
29 de febrero de 2024
La sombra de la muerte cubrió la carretera cerca de San Juan de Opoa, Lempira, tras el encontronazo entre dos unidades de transporte causando la muerte a 17 personas.
Aunque se identificó al motorista responsable que por andar de alcahuete dejó que su ayudante practicará clase de manejo y por su impericia se estrelló de frente contra la otra unidad de transporte.
Pero no se trata de echar culpas, el improvisado chófer, murió en el accidente que el mismo provocó. Lo que debemos de analizar es la falta de vigilancia en las carreteras que los irresponsables diablos del volante las convierten en pistas de carteras.
No hasta con que la presidenta doña Xiomara Castro mandé un mensaje de condolencias a las familias que perdieron a su madre, su hermano o sus hijos. Lo que queda en evidencia con este trágico accidente es que es necesario revisar el sistema de otorgamiento de licencias para conducir.
No es posible que los delgados regionales de la Dirección Nacional de Vialidad y Transporte sigan entregando licencias a irresponsables que se convierten en criminales en potencia cuando están al frente del timón de un autobús.
Expresar condolencias a las familias de las víctimas de este fatal accidente no es suficiente. Ni el pago de indemnizaciones es consuelo para los dolientes.
Lo que la situación demanda es más responsabilidad de quienes manejan las delegaciones de la Dirección Nacional de Vialidad y Transporte, que para autorizar a una persona para conducir unidades de transporte colectivo de pasajeros los someta un riguroso examen físico y mental.
Si queremos evitar otros trágicos accidentes pongamos orden en las carreteras.
